El patrimonio religioso está en el punto de mira de los ladrones. Desde el valiosísimo Códice Calixtino, sustraído hace algunos meses de la catedral de Santiago de Compostela, hasta otros objetos de mucho menor valor, los asaltos a templos se suceden de un tiempo a esta parte a lo largo de toda la comunidad gallega, por lo que también se han incrementado los controles en anticuarios por parte de las fuerzas de seguridad del Estado, al objeto de interceptar la posible compra del patrimonio robado. Existe un registro de cada pieza que se roba, pero, recuerdan los expertos al respecto, generalmente la venta de este tipo de objetos no pasan por el comercio oficial, por lo que resulta difícil detectarla. El escaso valor de la talla robada en Vilardevós explicaría que haya podido ser recuperada.