Aprendiendo a ser peatones

Serxio Barral Álvarez
serxio barral PONTEVEDRA / LA VOZ

GALICIA

Niños de Pontevedra acuden al colegio andando solos gracias al «Camiño escolar», que implica la vigilancia de comerciantes y de otros voluntarios

23 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Bajo el lema «A cidade acompáñate ao cole», el Concello de Pontevedra puso en marcha hace algo más de un año una experiencia inédita en Galicia: facilitar que los escolares de educación primaria -a partir de seis años- puedan acudir al colegio caminando por la ciudad sin compañía de adultos. Se trata del Camiño escolar, que tras la primera experiencia piloto del curso 2010-2011, este año funciona con normalidad en el CEIP Álvarez Limeses, ubicado en pleno casco urbano de la ciudad del Lérez. Más de medio centenar de chavales participan a diario de esta iniciativa, que persigue tanto mejorar la educación de los pequeños, otorgándoles un plus de confianza en sí mismos, como «construír unha cidade más solidaria, cohesionada e participativa», en palabras de la concejala responsable, Carme da Silva.

La participación es la pieza clave del Camiño escolar, ya que implica a un buen número de personas. Para que los pequeños puedan ir solos al cole hay que tejer una red que garantice su seguridad. Hasta la fecha, tras un año de funcionamiento, no se ha registrado incidente alguno y eso es gracias a la red de voluntarios y establecimientos colaboradores del Camiño escolar.

Uniforme y señal de stop

Los voluntarios son los encargados de controlar los cruces. Es una imagen típica de las películas americanas, pero inédita en estos lares: personas que, ataviadas con un uniforme especial y portando señales de stop para detener el tráfico, se sitúan en media docena de puntos estratégicos o especialmente conflictivos en las calles cercanas al centro. Su horario es de 8.40 a 9.10 para dar cobertura a la entrada al colegio; y de 13.50 a 14.20, para controlar la salida. Entre quienes se sitúan en los cruces hay todo tipo de perfiles, desde jubilados hasta padres de alumnos.

Otra pieza fundamental son los establecimientos colaboradores. Se trata de locales comerciales, de hostelería o negocios a pie de calle que colaboran desinteresadamente en la iniciativa. Para distinguirse, lucen en sus escaparates señales con el logotipo y una gran «A». De «axuda», naturalmente.

«A idea é que calquera rapaz que se sinta perdido poda acudir a este locais, onde o van atender, dirixir hacia o cole ou, chegado o caso, dar aviso á Policía Local», señala Da Silva.

Todos, tanto los voluntarios como los dependientes de los comercios, han recibido formación específica para atender esta labor desinteresada de ayudar a los niños que van andando al colegio sin compañía de adultos.