¿Se acabó lo que se daba?

Manuel Blanco

GALICIA

Admito mi escepticismo. Me cuesta creer que los partidos vayan a aceptar en nombre de la ética y la transparencia el dictamen de la Junta Electoral Central que prohíbe desde hoy cortar cintas o visitar obras. Tengo la sensación de que a estas horas, en algún cuarto oscuro, alguien maquina sobre cómo sortear el veto. Es una impresión basada en el comportamiento de los propios partidos en los últimos días. Primero intentaron que la junta suavizase su dictamen y, tras patinar, se lanzaron a una frenética carrera de inauguraciones que no hace más que poner en evidencia un fracaso de mayor enjundia. El de las ideas. Ante el descreimiento de la ciudadanía, los partidos han renunciado a seducir con la ideología, con el poder de la palabra, para confiar buena parte de sus esperanzas electorales a cortar cintas y visitar proyectos, aún a riesgo de protagonizar situaciones tan surrealistas como las inauguraciones de piscinas sin agua, aeropuertos sin aviones o estaciones de tren sin trenes...