Puy cree que la falta de consenso está detrás del descrédito de los políticos y prefiere la oposición del BNG a la del PSOE.
-¿Cómo ve a la oposición?
-La oposición tiene que oponerse, pero lo que se espera es que sea constructiva. Cuando hay intereses de país a largo plazo, se espera que pueda ayudar al Gobierno, y lo cierto es que con el Bloque fue posible entenderse con las cajas, el carbón o el catálogo de medicamentos.
-¿Mejor el BNG que el PSOE?
-En el PSOE lo que vemos es más variedad de posiciones, que lo mismo surge un acuerdo que al día siguiente se cuestiona. Es muy difícil entenderse con el PSOE, que nunca ocultó su pretensión de no darle ni cien días ni cien minutos de tregua al PP.
-Una de las ideas esbozadas en el debate de la autonomía fue el descrédito de los políticos. ¿A qué lo atribuye usted?
-A que, en general, la respuesta de las instituciones públicas no están siendo la adecuada para resolver una situación crítica. Es comprensible que los ciudadanos, que lo pasan mal, deseen más acuerdos, que no siempre se producen.
-¿Cuál es el rasgo distintivo del Gobierno de Feijoo?
-Tiene dos características: que representó un cambio generacional en la estructura política gallega, y eso se nota a la hora de hacer política, y además es enormemente solidario a la hora de repartir entre sus miembros los recortes presupuestarios.
-¿Solidario?, pero si en Presidencia el gasto cae un 2% y en Industria un 33%...
-Presidencia ha concentrado para ahorrar el pago de muchas facturas y provisiones que antes estaban repartidas entre consellerías. A mí lo que me gustaría saber es qué estaría pasando ahora si ese recorte lo tuviera que hacer el bipartito.