No es Galicia, es Baviera

Manuel Blanco

GALICIA

Pues va a ser que tenía razón Fraga. Don Manuel soñó un día con una Galicia a la alemana. Soñó con un país creativo, dinámico, industrial... Con una pequeña Baviera situada en una esquina del Atlántico. Feijoo, ayer, creyó en la ensoñación de Fraga. Durante casi dos horas cargó contra Zapatero y desgranó un discurso con vocación de futuro trufado de planes y leyes, de parques industriales y de líneas de banda ancha, de colegios de última generación y alumnos políglotas... Una radiografía ideal, quién lo duda, pero alejada de la Galicia que vivimos. La que tiene 230.000 desempleados y una tasa de paro que supera el 15% (la Baviera de verdad, apenas un 3,8%); la del medio millón de familias que llegan con dificultades a fin de mes; la de los jóvenes que imitan a sus padres y emigran por falta de oportunidades; la de las facultades duplicadas y las rías sin depurar... Ayer, Feijoo soñó en voz alta porque navega a favor de viento. Dibujó el país que quiere -no el que tiene- por la ausencia de una oposición que lo incomode. Lo intentó Pachi Vázquez, pero se quedó en la orilla porque su intervención estuvo plagada de lugares comunes, excelsa en las críticas aunque carente de soluciones. Estuvo algo mejor Aymerich, aunque su papel actual en la Cámara gallega difícilmente le da para poner en apuros a Feijoo y los suyos.

En realidad, la primera sesión del debate fue más de lo mismo. Tres grupos aislados. Sordos. Cada uno dirigiéndose a los suyos. Sin capacidad para un entendimiento que sería vital para afrontar los problemas que todos adivinamos. Como en Baviera. La de verdad, claro.