Aunque el rector de A Coruña ha sido el más beligerante, los otros dos representantes de las universidades gallegas tampoco manifestaron su total conformidad con un documento económico al que todavía le quedan flecos por cerrar, y que acabarán de concretarse en los próximos seis meses.
Las cifras que maneja la Xunta son de más de dos mil millones de euros en cinco años de aplicación, desde 400 en el 2011 (390 más compensaciones por convenios y normativa estatal); hasta 450 en el año 2015. Además, la Consellería de Educación se ha comprometido a superar el 1% del producto interior bruto (PIB) cuando finalice la vigencia del documento, incluyendo eso sí todos los recursos públicos y no solo los de la Xunta.
El nuevo modelo de financiación universitaria incluye tres vías para inyectar fondos a las tres instituciones académicas. Uno de ellos, el estructural, contempla los costes que le supone a la universidad el normal funcionamiento de su institución, y constituye el 90% de la financiación total del 2011. Otro 5% va destinado a la financiación por resultados, y el 5% restante a la mejora de la calidad. A partir del 2012, el 90% ligado al fondo estructural también incluirá dinero en función de los resultados, en un porcentaje que irá del 5% del 2012 al 20% del 2015. Es decir, que cuando finalice la vigencia del documento económico prácticamente el 30% de los fondos que capten las universidades irán ligados a objetivos.
Escasos incentivos
Los rectores, sin embargo, consideran que el porcentaje de fondos ligados a la consecución de objetivos es insuficiente. De hecho, el de Vigo manifestó en varias ocasiones que su institución cedía en aras del consenso, y en el caso del de A Coruña, su crítica se ha dirigido siempre hacia que la mayoría de los recursos económicos siguen repartiéndose en base a criterios históricos.
En los próximos seis meses la Xunta tendrá que negociar en base a qué directrices se reparte una parte del fondo estructural de las instituciones, un pequeño porcentaje, pero que se traduce en un importante número de millones. Queda por lo tanto un trozo de tarta considerable para las universidades, sobre todo en época de vacas flacas, cuando cualquier ayuda a mayores es bien recibida.