No sin su fiel mascota

GALICIA

Los peregrinos señalan las dificultades a la hora de hacer el Camino con animales.

29 jun 2010 . Actualizado a las 09:25 h.

A última hora, hace algunos días, una pareja buscaba alojamiento para pasar la noche. Habían llegado tarde, el albergue estaba completo y «quizás» habrían encontrando dónde dormir si no fuese por la «condición» que ponían: poder subir a sus dos perros a la habitación. Con ellos. Afirmaban que hubieran encontrado una pensión si caminasen solos, pero que muchos hosteleros eran reacios a dejar que la cama fuese compartida por humanos y animales. La mayoría. Afloraban los nervios y discutían entre ellos si aceptar o no una plaza sin sus chuchos. Al final, no lo hicieron. Día sí y día también, hasta O Cebreiro ascienden peregrinos acompañados por sus mascotas. Generalmente perros, aunque algún gato se ha visto por estas tierras también. Es una estampa muy común, pese a los muchos problemas con los que los dueños de estos animales dicen encontrarse a la hora de hacer el Camino de Santiago. A las complicaciones por los cuidados (alimentación, mal tiempo, elevadas temperaturas...), se suma, fundamentalmente, el hospedaje. «¿Dónde se puede dormir si llevamos un animal?» es una pregunta muy frecuente y para la que muchos caminantes señalan las pocas respuestas existentes que vayan más allá del boca a boca o los foros. Nunca en albergues públicos Tienen claro que en los albergues públicos (en Galicia, en ese caso, los gestionados por la Xunta) es casi imposible, por no decir del todo, pasar la noche con un animal, salvo que se trate de un perro guía que acompaña a una persona invidente. Eso dicen las normas. En los privados y en los hostales, pensiones u hoteles se podrá o no, dependiendo de las instalaciones y de la voluntad de quien las dirija. Algunos tienen un espacio aparte para animales e incluso caballerizas. «Es que a veces resulta más fácil encontrar alojamiento para un caballo que para un perro», señalaba otra pareja de peregrinos oriunda de Gijón. «Hay que llevarlo muy planificado», apostillaban. Con ellos a la habitación La cuestión del «enfrentamiento», incluso en el caso de los establecimientos privados, reside en el espacio donde dejar al animal. Algunos peregrinos se muestran dispuestos a permitir que duerma separado de ellos (un garaje, un lugar habilitado...), pero también son muchos otros los que únicamente aceptan el alojamiento si se les permite llevar a sus mascotas con ellos a la habitación u a otro espacio del interior de la casa: «Estos animales están educados», alegan. No obstante, algún que otro hostelero, escaldado, prefiere ahora perder el dinero de una noche a permitir el acceso de las mascotas: «Deixáronnos as sabas cheas de pelos», recuerdan. «Se veñen con animais, xa saben que poden ter problemas para durmir», adelantan otros. Por todo ello, la cuestión parece difícil: el no tener con quién dejarlos o el querer llevar la compañía «del mejor amigo» inclina la balanza hacia el Camino con mascotas, aun sabiendo de las múltiples trabas.