El partido se ve con más opciones en las ciudades que en los entes provinciales
18 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.El vicesecretario general del PSOE y ministro de Fomento, José Blanco, tocó el pasado lunes la corneta para convocar en Madrid a la cúpula de los socialistas gallegos: Pachi Vázquez, Mar Barcón, Pablo García y los secretarios provinciales. ¿El motivo? Empezar a trazar la estrategia para afrontar las municipales del 2011, una cita que, al menos de puertas afuera, el partido afronta con el optimismo que emana de sus encuestas, según las cuales estaría en condiciones de revalidar su poder en todas las ciudades. De puertas adentro, no obstante, el PSdeG empieza a tener señales de alarma en las diputaciones, cuya reconquista priorizará el PP para volver a aquel período de 1995-2003, cuando la gaviota popular mandaba en las cuatro provincias.
El principal hándicap que tiene el PSdeG para afianzarse en las diputaciones es que Ourense y Pontevedra son bastiones difícilmente atacables, mientras en A Coruña y Lugo, donde gobiernan, su futuro dependerá del Bloque y de las matemáticas, más que de sí mismos. Eso no impide que el secretario general de los socialistas, Pachi Vázquez, repita una y otra vez que todos los gobiernos provinciales «están a tiro», si bien otros dirigentes del partido, especialmente desde Pontevedra, rebajan este optimismo porque son conscientes de que derrotar a Louzán no es un objetivo fácil.
Sondeos
«Que Pachi guarde el recibo para otra vez o que le devuelvan el dinero de los sondeos», dicen a su vez en el PP, que dan por hecho que mantendrán el mando en Ourense y Pontevedra, que se resarcirán del duro mazazo recibido en el 2007 cuando perdieron la Diputación de Lugo y, en el escenario más favorable, se ven con opciones de desbancar a Moreda de la de A Coruña.
El órgano provincial donde se librará gran parte de esta batalla es también el que tiene la mayoría más ajustada, Pontevedra, donde el PP logró la victoria por una diferencia de poco más de 200 votos. El PSOE tiene a su favor los réditos del debate de las caixas, que por ahora le beneficia en Vigo, mientras el PP optó por un trabajo a la carta allá donde tenía problemas, bien integrando a independientes en A Estrada y Baixo Miño, bien promoviendo mociones de censura en O Porriño, Mos o Gondomar, lo que complica el asalto socialista a la diputación.
En Lugo, PSdeG y Bloque tienen una diferencia de dos diputados y los socialistas no aprecian «grandes razones para alterar esta diferencia», si bien el PP se ve recuperando terreno en A Fonsagrada, lo que unido a un descenso del BNG en Lemos, le daría el gobierno.
En A Coruña -cuyo bipartito tiene una diferencia de tres diputados-, la partida se librará en Noia y Carballo, donde el nacionalismo puede perder comba ante el PP, perjudicando así al PSdeG. Los socios del bipartito también tienen otra amenaza en el área metropolitana de A Coruña, vinculada en unos casos al fin de ciclo de algunos liderazgos socialistas y, en otros, a las dificultades del BNG para aguantar su posición. En Ourense, por último, el resultado dependerá mucho de lo que ocurra en la capital, si bien los populares tienen todavía colchón para aguantar el mando en el ente provincial.
La batalla de las diputaciones está, por tanto, abierta, y el año que queda por delante hasta las municipales les da margen de sobra a los partidos para preparar nuevos movimientos. «Las diputaciones dependen de muchas carambolas», matiza un dirigente socialista, quien ve en el PP un desesperado intento de colocar «todas las bolas» en su sitio, aunque sea a golpe de talonario de la Xunta.