Las alianzas políticas bailan en asuntos como las cajas, el gallego y el territorio
18 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.La última jornada del debate sobre el estado de la autonomía ofreció una foto de geometría variable, por las múltiples alianzas que se visualizaron en el Parlamento, tejidas en gran medida durante el primer año de legislatura por los grupos políticos. PSOE y BNG, por ejemplo, mantienen una entente cordial en el ámbito de la política lingüística, tomando como base su común rechazo al decreto que regula el uso del gallego en las aulas, pero no logran hablar el mismo idioma en materia de cajas de ahorros, donde el Bloque se resigna a entenderse con el PP, aunque no comulguen juntos en la ordenación del territorio, donde la sintonía sí es palpable entre populares y socialistas.
En la Cámara gallega se armó un lío monumental en la negociación de las 439 propuestas de resolución presentadas por los grupos, que obligó a suspender durante casi tres horas la sesión plenaria, que finalmente se reanudó hacia las diez de la noche, pero con un notable despiste de los parlamentarios, al que también aportó su granito el secretario de la Mesa, José Manuel Balseiro, al leer de forma errónea algunas de las transacciones.
Motivos del atasco
No obstante, tanto desde el PP como desde el BNG apuntaron a los socialistas como los verdaderos artífices del tapón parlamentario, pues este grupo optó por presentar pocas propuestas de resolución, en realidad solo 29, frente a las 325 de los nacionalistas y a las 85 de los populares, pero con el inconveniente de que cada una de ellas se desarrollaba en varias páginas, que contenían hasta 290 medidas concretas. El PSdeG, a su vez, se defendió apuntando directamente a la presidenta de la Cámara, Pilar Rojo, del «colapso» por no haber marcado bien los tiempos.
En todo caso, aunque el reloj rebasaba anoche las 23 horas, en realidad ni los servicios de intendencia de los grupos, ni mucho menos los periodistas, sabían a ciencia cierta qué se había aprobado, pues el arte de la geometría variable propició que muchas veces se produjeran alianzas y desencuentros cruzados, aderezados con votos de abstención, en más de un centenar de las propuestas sometidas a resolución.
El debate sí ha servido para que los grupos se anclaran nuevamente en sus posiciones de partida, con los socialistas y los nacionalistas criticando la «inacción» del Gobierno de Feijoo, mientras el viceportavoz del PP, Pedro Puy, erigió a Galicia como un país «mellor gobernado» y también «máis esperanzado».
La discrepancia de fondo de la clase política fue, por tanto, casi tan palpable al final como al inicio del debate sobre el estado de la autonomía. Como anécdota, los antiguos socios del bipartito, PSOE y BNG, que solían acudir a estos debates con una treintena de propuestas de resolución pactadas previamente entre ellos, «liberaron as portas do encoro», como le recriminó Puy, lo que llevó a los nacionalistas a explayarse con los tres centenares de propuestas, nada más y nada menos que un 1.000% más que en el último debate.