Una evolución positiva, pero no suficiente

E. Á

GALICIA

Las listas de espera de la sanidad gallega tanto en cirugía como en consultas con el especialista son más elevadas que la media estatal. Históricamente siempre ha sido así y, de hecho, la comunidad ha tenido una evolución muy positiva en los últimos años.

El envejecimiento de la población y la ausencia de hospitales de enfermos crónicos -lo que permitiría que los de agudos se dedicasen a pacientes con patologías no crónicas- es un motivo indudable de esta mayor demora. Hace unos años la ausencia de facultativos y la fuga de profesionales a Portugal impedía cubrir bajas y sustituciones, pero en estos momentos el déficit de sanitarios es similar en toda España. Finalmente, otro motivo que alarga las listas de espera es la duplicación de pruebas y la falta de interacción entre atención primaria y especializada.

Reducir las listas de espera ha sido desde siempre uno de los retos de los distintos Gobiernos. Hace unos días el presidente de la Xunta se comprometía con dos objetivos, uno de ellos ya conseguido: lograr que los pacientes con patologías de prioridad 1 (muy graves) se atiendan en un máximo de 30 días, y que los que tienen prioridad 2 (graves) lo hagan en un máximo de 60.

Lo cierto es que parte de estos compromisos ya se recogen en el Real Decreto 605/2003, por el que se establecen medidas para el tratamiento homogéneo de la información sobre las listas de espera. El texto refleja que los usuarios de prioridad 1 no admiten una demora superior a treinta días, mientras que en el segundo de los casos se recomienda que la intervención quirúrgica se lleve a cabo antes de 90 días.

Legislatura

El objetivo de la legislatura es más ambicioso. El Gobierno de Feijoo se comprometió a una demora máxima de 60 días para pasar por el quirófano y 45 para pruebas y consultas diagnósticas. Por el momento parece complicado. La media (no plazo máximo) quirúrgica de diciembre es de 79,6, mientras que la de consultas está en 68,9.