Feijoo invoca la ayuda del Apóstol para lograr un país fuerte y unido

Compromete el respaldo «sen límites» del Gobierno gallego para que el Xacobeo sea todo un éxito


Como hiciera ya el pasado 25 de julio, Alberto Núñez Feijoo volvió a desfilar ayer por la nave central de la catedral de Santiago detrás de las autoridades purpuradas para actuar como delegado regio en la ofrenda de la traslación del Apóstol. Y nuevamente aprovechó su participación en esta ceremonia, celebrada solo 24 horas antes del derribo de la puerta santa que abrirá el año jacobeo, para hacer un nítido llamamiento a la «unidade» de los gallegos, con el fin de vencer cualquier tentación de «caer no desacougo» y lograr así un país con mayor fortaleza. El presidente de la Xunta no descuidó en su intervención el guiño a los miles de peregrinos que en el 2010 llegarán a Santiago, para quienes pidió la protección del Apóstol, aunque la sustancia de su discurso se reservó para invocar hasta en tres ocasiones la unidad de la ciudadanía en torno a la acción del Gobierno, curiosamente el mismo día en que el Ejecutivo autónomo se disponía a aprobar el decreto que regulará el uso del gallego en las aulas y que lanzó de modo preventivo a la plaza del Obradoiro a más de 2.000 manifestantes. Feijoo pidió la «intercesión» del santo para que Galicia no caiga en el desasosiego y pueda ver «na unidade a garantía da súa forza». A la propia figura del Apóstol y a la catedral vinculó el mandatario autonómico el nacimiento del sentimiento galleguista que contribuyó a conformar, dijo, este «país acolledor e aberto ao mundo», tornado ya en una comunidad «forte, democrática e autogobernada» que, según Feijoo, no se puede concebir sin la «unidade» de su gente. Cohesión de España El presidente gallego también aprovechó la parte en castellano de su discurso bilingüe para asumir su papel de delegado regio y apelar a una «España que quiere seguir avanzando» y conquistar la madurez democrática a través de una «unidad solidaria entre su rica diversidad de territorios», puntualizó, en clara alusión al principio de cohesión territorial del Estado. También tuvo Feijoo unas palabras para aludir al contexto económico al pedir la «protección» del Apóstol para afrontar los «momentos de dificultad». Al término de la ofrenda, Feijoo firmó en el libro de honor del Concello, donde expresó la «disposición sen límites» de su Gobierno para que el Xacobeo que arranca este 1 de enero sea un éxito y Galicia se convierta así en el «destino» de los peregrinos, sabiendo que en ese destino «hai un centro que é Santiago».

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