Algo más que borracheras

La Voz

GALICIA

El abuso (a veces simplemente el uso) del alcohol es un problema sanitario de primer orden, pero también social. Su presencia está constatada en el 40% de las víctimas en accidentes de tráfico. Unas cien vidas en Galicia el año pasado. En los episodios de violencia doméstica, el agresor había bebido la mayor parte de las veces, hasta el 80% según algunas estadísticas. Su relación con los accidentes laborales está más que constatada. Sin embargo, es la sustancia que mejor se lleva con la ley. Ni siquiera el tabaco puede tanto. «Es que en alguna medida es incoherente legislar contra el alcohol y luego pedirle a la Unesco que declare la dieta mediterránea, con el vino incluido, patrimonio de la humanidad», apunta la directora xeral de Saúde Pública, Sagrario Pérez.

Enseñar a beber

Manuel Lage es partidario de incrementar el esfuerzo en la educación: «Hay que enseñar a beber. En la enseñanza reglada debería figurar una explicación de la sustancia y de su uso adecuado o responsable». Una convivencia difícil, porque el negocio tiene su querencia. La incidencia del consumo de alcohol en el organismo es amplia y pocas veces saludable. El incremento de los tratamientos para dejar el alcohol ha ido parejo también a una mayor concienciación por parte de los médicos de atención primaria, que han entendido que, eliminando el consumo de alcohol, liberaban también a sus pacientes de los motivos que los llevaban a su consulta: hipertensión, úlceras, trastornos del sueño...

Los tratamientos para dejar el alcohol tienen una duración variable, entre 15 y 18 meses, con asistencia médica y psicológica. Tras el alta, el paciente pasa por un período de seguimiento de un año. El índice de éxito es, según los profesionales, muy alto, aunque las recaídas son también frecuentes.