El cura de Xestoso adquirió una enorme notoriedad cuando fue multado por una alcoholemia producto de las muchas misas (con vino) que celebraba cada domingo. El incidente no ocurrió en realidad, pero era tan mediático que dio la vuelta al mundo. Son menos los que saben que el trabajo de este cura ha puesto en marcha la primera unidad en España para personas mayores de la UNED, que él mismo coordina, además de las cinco parroquias que atiende. La reciente reorganización de arciprestazgos le ha dividido el trabajo en cuatro concellos, dos provincias y dos obispados. Mantener todo eso en marcha le lleva todo el día.
-¿Le queda algo de tiempo libre?
-Bueno, procuro buscarlo. Yo también me he matriculado en Trabajo Social, porque no se puede perder el ritmo de los tiempos.
Luis Rodríguez, que lleva ya 27 años en su parroquia y celebra siete misas cada domingo, no es un cura al uso. Habla sin tapujos de las jerarquías -«están muy lejos de la realidad»- y del celibato opcional: «El celibato es muy bonito, pero debe ser una opción. Y lo que no puede ser es que se imponga como un mandato divino, cuando es una norma de la Iglesia». El futuro lo mira con inquietud pero sin miedo: «Yo fui misionero comboniano y me enseñaron a pensar con una perspectiva amplia, distinta, más amplia. Son momentos difíciles y a los que nos toca vivirlos nos duele».