Solo los que pecan de ilusos creen que se puede acabar con el narcotráfico mientras haya consumidores de sustancias estupefacientes que las reclamen. Las fuerzas del orden ya se percataron hace tiempo de que la lucha policial para confiscar alijos, aunque era necesaria, también resultaba insuficiente. Por eso llegaron a la conclusión de que solo despojando a los narcos de su patrimonio se les despojaba también del poder y la impunidad de la que llevaban décadas beneficiándose. Y ahí empezaron las investigaciones por blanqueo de capitales y fraude fiscal que tan buenos frutos están dando y en las que se involucraron tanto las unidades especializadas de la Policía Nacional como la Guardia Civil y los agentes de Aduanas.
Pero la Agencia Tributaria tenía un motivo a mayores para hincar el diente en el patrimonio de los que trafican con drogas. Y es que la sociedad arousana estaba cansada de ver cómo estos personajes -generalmente la población sabe muy bien quién se dedica a según qué actividades- disfrutaban de un nivel de vida obtenido con métodos ilegales sin que nadie los persiguiese. «Queremos acabar con su impunidad y su prepotencia», aseguran fuentes de la investigación. O sea, que Hacienda somos todos, y ahora también los narcotraficantes, que si ya antes podían ir a la cárcel por un desembarco con mal fario, ahora también deberán dar cuenta ante la Justicia del origen de sus riquezas.
Pero la investigación iniciada por la Agencia Tributaria no persigue solo a narcotraficantes. Ni se blanquea solo en la ría de Arousa ni todo el dinero negro procede del tráfico de drogas. Persiguen el fraude fiscal. Otra cosa es que el narcotráfico esté casi siempre detrás. En su pormenorizado trabajo, los agentes partieron de unas cuatrocientas fichas sospechosas, pero después resultó que en muchos casos eran personas que simplemente no habían hecho la declaración de la renta o habían recibido una herencia que no figuraba en los papeles. Al final quedaron doscientas, y nueve fueron enviadas a la Fiscalía, que incoó diligencias por seis. Tres son las de la operación Suntuarias. De las otras se esperan noticias. Y habrá más.