13 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.
Fernández Albor fue el primer presidente de la Xunta elegido por el Parlamento y sus cien días iniciales estuvieron centrados en poner en marcha el Estatuto recién aprobado y crear las bases de un Gobierno que apenas tenía ni competencias ni presupuesto. En su continua petición de transferencias a Madrid contó con la colaboración de la oposición. Solo lo intranquilizó la polémica sobre las sedes autonómicas.