Numerosos familiares y amigos de los fallecidos se congregaron en los juzgados de Muros

La Voz

GALICIA

Pasadas las diez de la mañana de ayer llegaba a Muros un autobús de la Guardia Civil con ocho de los detenidos por su vinculación con la muerte de los dos jóvenes muradanos. Previamente, la Policía Local había vallado la zona de acceso a los juzgados, y una veintena de agentes vigilaban las inmediaciones del juzgado. El despliegue policial alertó al vecindario, y muchos residentes se acercaron a preguntar por las razones. Familiares de Manuel Ramón Luces también acudieron al lugar, preguntando por la veracidad de la presencia de su presunto homicida, y varios jóvenes toxicómanos del municipio se hicieron ver por la zona. Unos familiares de Mon insultaron a los primeros al ir a prestar declaración. Los detenidos fueron sacados uno a uno del furgón policial hacia el juzgado, y los agentes avisaban antes al letrado que iba a asistirles en la declaración. De los ocho encausados, seis testificaron con abogados venidos de A Coruña, y a los otros dos se les asignó un letrado de oficio del término muradano. La mayoría de los detenidos salieron del furgón encapuchados, dos de las chicas pidieron ir al servicio, y durante su estancia ante las dependencias judiciales se les proporcionaron varias botellas de agua. El comentario unánime del público congregado era de repulsa. Los familiares y conocidos de Mon lamentaban su muerte. Los médicos le habían pronosticado seis meses de vida, pues padecía una grave enfermedad. A las 15.00 horas, los imputados regresaron a prisión.