«Las ramas eran como sables; si cae al mediodía, nos mata»

GALICIA

La intensa lluvia hizo que un pino se desplomase sobre una casa en Ourense

08 oct 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Esther Gómez estaba en su casa cuando oyó el ruido. Eran las nueve de la mañana y la lluvia arreciaba, pero nunca sospechó que la tromba de agua hiciese caer hacia su vivienda, en la aldea ourensana de Belmonte (San Cibrao das Viñas), un pino de enormes dimensiones situado en la finca contigua a la suya.

De repente, ocurrió. El árbol, muy debilitado por el efecto de un incendio ocurrido hace dos veranos, se desplomó sobre uno de los laterales de la vivienda, de una planta, arrasando todo lo que encontró a su paso. «Las ramas eran como sables, perforaron parte del tejado y la terraza y de repente empezaron a caer cascotes y el agua corría por las paredes de la casa», recuerda Esther, quien se alegra de que, pese al susto y los importantes daños materiales que sufre su hogar, los efectos del desastre se limitasen a eso. «Ha sido una suerte que mi marido y nuestros dos hijos, de 3 y 7 años, ya se hubieran marchado al colegio, porque si no, esto podía haber sido mucho peor. Solemos comer casi a diario en la terraza y los niños juegan allí, es una zona en la que estamos mucho; si llegamos a estar dentro de casa o esto llega a ocurrir al mediodía, nos mata a todos», asegura.

Respuesta rápida

Pese a que a diario Esther sale antes de las nueve para ir a trabajar, la suerte quiso que ayer se encontrase en casa cuando ocurrió el desastre. «Si no llego a estar aquí, al volver al mediodía no sé qué hubiéramos encontrado porque la cantidad de agua que entraba en casa era impresionante», explica.

Esa rapidez de respuesta hizo que, de inmediato, efectivos de la Guardia Civil se desplazasen hasta la vivienda. Después la propietaria avisó al seguro, desde donde le enviaron varios operarios para reparar, al menos de forma provisional, los daños más graves en la estructura de la casa. «Nos están arreglando el tejado para que no durmamos a la intemperie y con frío, sobre todo por los niños», relataba la afectada, quien reconoce que ya hace tiempo que temían que el pino pudiese caer sobre alguno de los terrenos de la zona, dado su deterioro. «Estaba totalmente destrozado, las piñas y las ramas que han caído en la casa eran como ceniza, esto iba a pasar de un momento a otro», lamenta.