«Esto ya ha llegado a un límite que no se puede consentir»

La Voz

GALICIA

Mariano Silva es uno de los diez chabolistas de O Vao que fueron realojados en la parroquia de Ponte Caldelas. Además de ellos, otra familia gitana del poblado marginal convive en el piso de abajo de la misma vivienda.

Han tenido que soportar durante meses las manifestaciones diarias a las puertas de su casa. Han aguantado las consignas y los ruidos, pero las pintadas que desde hace días sitian su casa han terminado por agotar su paciencia. «Esto ya ha llegado a un límite que no se puede permitir», explicó ayer el afectado. «Les voy a denunciar a la policía, porque es algo insoportable. No pueden hacer esto, poner esas pintadas de ''Gitanos no'', ''No a la integración''; está todo lleno de insultos».

Silva dice saber quiénes son los responsables de tales amenazas y mensajes fascistas y xenófobos. «Son los mismos que se manifiestan delante de la casa y nos insultan y nos amenazan. En persona no se atreven a decir nada».

Preocupación

Los mediadores sociales que trabajan con las familias realojadas en el barrio de Caritel se encuentran seriamente preocupados. «Como siga esta oleada de rechazo, esto puede acabar en agresiones personales, contra los gitanos o contra responsables políticos», afirmó ayer un trabajador social.