La sanción a una conductora por estacionar a menos de 20 centímetros de los otros vehículos saca a la luz la ordenanza municipal de A Coruña que fija estas distancias
30 abr 2008 . Actualizado a las 12:46 h.«A nadie se le va a exigir que ande con un metro en la mano a la hora de aparcar». Esto sostiene Manuel García Castro, oficial de la Policía Local de A Coruña, apasionado de todo lo relacionado con el tráfico y la viva encarnación de eso llamado comúnmente sentidiño. Tras conocerse la multa a una conductora coruñesa por estacionar a menos de 20 centímetros de los vehículos que tenía delante y detrás, García Castro explica que en la Ordenanza Municipal de Circulación se establece que la distancia mínima que debe dejarse entre los coches colindantes es de 30 centímetros como mínimo y de 50 como máximo. «Esta es la forma de aprovechar el espacio, que como sabemos todos es un bien escaso», argumenta.
Sobre la sanción a la citada conductora explica que cada semana la Policía Local coruñesa recibe varias denuncias «de que les han dejado bloqueado el coche». Sin embargo, no se suele imponer ninguna sanción porque no es posible saber en qué orden estacionaron los vehículos y, por lo tanto, quién bloqueó a quién. «En este caso, si el agente puso la sanción es que de alguna manera, por testigos presenciales, porque lo vio o como fuera, sabía cuál era el vehículo infractor, sino no lo habría sancionado», sostiene.
La conductora multada con 120 euros (el importe bonificado es de 84 euros) sostiene, según Jesús Toja, a cuyo nombre está el vehículo, que era ella precisamente la que no podía salir cuando fue a recoger el coche.
García Castro explica que en el Reglamento General de Circulación «insinúa estas distancias, mientras que en la ordenanza municipal se fijan». Con su vena didáctica (es un experto en la divulgación de la educación vial) relata los casos que encuentra por las calles cuando un conductor no aparca bien y acaba ocupando dos plazas. En el mismo sentido, cita ejemplos como los de los pequeños vehículos que en ocasiones pueden utilizar uno de estos huecos, si quedan libres, e insiste en que esta es «una forma muy didáctica de ver la necesidad de aprovechar el espacio».
Sobre la distancia desde la acera, 20 centímetros, está motivada por el hecho de que muchas calles de la ciudad «son bastante estrechas y si el coche no queda cerca de la acera puede dificultar el paso de vehículos».