La Xunta se mantiene en alerta, aunque los embalses están llenos

Pondrá en marcha una gran campaña para reducir el consumo en las grandes áreas urbanas


La Xunta se mantiene en alerta a pesar de que los embalses para el abastecimiento de las ciudades tienen un nivel de ocupación del 85%, más o menos similar al del año pasado por estas fechas. La Consellería de Medio Ambiente no quiere bajar la guardia porque sabe que puede comenzar un período prolongado de sequía que dificulte a medio plazo el abastecimiento de agua a las ciudades. De hecho, aunque los embalses de A Coruña y Vigo estén llenos no podrían dar servicio a sus respectivas urbes durante más de seis meses si no cae un gota de lluvia.

Por eso, la Xunta anuncia que comenzará en breve una gran campaña para que los gallegos reduzcan el consumo de agua en casa. Una apuesta por la concienciación y corresponsabilidad que se pueda mantener en el tiempo.

Lógicamente no es la única medida. Otro proyecto es reducir las fugas en la red de tuberías, obsoletas en muchos casos, que filtran hasta un 40% del agua que reciben de los embalses; para ello tendrá que contar la Xunta con la colaboración de los ayuntamientos. La tercera pata de este plan de prevención de la sequía es la creación de depósitos de almacenaje para mejorar la capacidad de reserva hídrica.

Autovías del agua

Otras opciones ya se barajan a medio y largo plazo: construir una tubería que una el Miño con el embalse de Eiras (en Vigo) para bombear agua en caso de necesidad (son unos 35 kilómetros de distancia); y el sueño del conselleiro, Manuel Vázquez, crear una auténtica red de autovías del agua para que los embalses que tienen aprovechamiento hidroeléctrico puedan trasvasar líquido a los de abastecimiento humano en caso de necesidad.

Esta medida se explica por el diferente tamaño de los encoros en la comunidad, muchísimo menor para los de abastecimiento: los dos más grandes para el consumo tienen 21 hectómetros cúbicos de capacidad; los embalses de Conso, Os Peares, Bao, San Estevo y Portodemouros pasan de los 200 y Belesar llega a los 650. Por eso, el total de los encoros galaicos -cuarenta, en los que se incluyen los nueve de abastecimiento- tiene actualmente un nivel de ocupación del 51%, nada que ver con los índices del año pasado (88%) y ni con los del 2006 (73%). Sin embargo, la Xunta no está preocupada por esta reducción, que tomaría carta de problema si bajase del 20%.

Confederación propia

La noticia ha saltado el mismo día que la ministra Cristina Narbona se encontraba de gira electoral por Galicia, donde puso día a la puesta en funcionamiento de la nueva Confederación Hidrográfica Miño-Sil: el 30 de junio.

Hasta esa fecha, el Ministerio de Medio Ambiente ampliará y mejorará las instalaciones y personal de las oficinas gallegas de Lugo, Monforte y Ourense, para después abordar la sede definitiva en Ourense.

Entre las primeras ejecuciones que tiene previsto realizar la nueva Confederación Hidrográfica Miño-Sil estará la del proyecto de recuperación parcial de la laguna de Antela, en la comarca de A Limia.

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