Un Valedor incómodo para el poder

Luis Villamor

GALICIA

Ejerció durante una década y se fue con ochenta años, tras hacer de la independencia blasón profesional.

29 feb 2008 . Actualizado a las 13:10 h.

Xosé Cora Rodríguez (1922) fue el primer Valedor do Pobo que tuvo Galicia. Ejerció durante una década y se fue con ochenta años, tras hacer de la independencia blasón profesional.

Su munición como defensor de todos los gallegos fue la neutralidad crítica, una actitud profesional que no siempre sentó bien en las instancias oficiales.

La de Cora fue una independencia mal digerida por los poderes autonómico y local, aunque él mismo quitó hierro al asunto cuando se despidió del cargo, tras poner énfasis en lo «magnífico» de la institución que gobernó durante estos años.

Informes críticos

Sus informes críticos sobre la gestión de la Xunta y los concellos en asuntos como las expropiaciones forzosas, la denominada administración paralela de la Xunta, empresas de trabajo temporal o los déficit democráticos de los concellos fueron la prueba de fuego de su independencia durante una década hegemónica conservadora. El caballo de batalla que utilizaron los ciudadanos para plantearle miles de quejas, procedentes de los puntos más remotos de la comunidad.

La independencia de Cora tuvo triste reflejo en los manteles de despedida, en los que las altas instancias del poder

autonómico no se prodigaron. En el homenaje que se le tributó en Compostela hace algo más de seis años, el 24 de febrero del 2002 , impulsado por trabajadores del Parlamento, y que reunió a la flor y nata de la política y las instituciones del país, la Xunta optó en la práctica por pasar página.

Dos diputados del PP, uno por amistad y otra en misión parlamentaria institucional, cubrieron el expediente. Allí estuvieron, entre otros, Beiras, Touriño, Meilán, el presidente del Tribunal Superior de Xustiza, y los del Consello Económico e Social, y del Consello Galego de Relacións Laborais. Casi doscientas personas.

Sucede que Cora no se escoró. Ejerció, que es cuestión distinta. Cuando se le preguntó por sus informes críticos, la devolvió por pasiva y defendió la independencia de la institución. Observó que la misión de las administraciones es colaborar para que el Valedor cumpla su fin. Un objetivo que ha tenido muy claro en todo momento para evitar los abusos de los gobiernos sobre el ciudadano.

Actuación de oficio

Cora siempre defendió los informes de oficio. Si hay muchas quejas por ruido, por abusos administrativos, discriminaciones laborales y demás hay que actuar de oficio. Para eso es el Valedor. Lo comentó en su despedida, cuando abogó por una priorización en el gasto social que evite que Galicia vaya «á cola de España» en asuntos sociales. En el fondo de la cuestión, la falta de residencias públicas para los mayores y de guarderías. Un asunto aún no resuelto seis años después

Cora se fue sin hacer ruido, pero con una sensibilidad a flor de piel, convencido de que los informes de

la institución no pueden suponer una afrenta para la Administración sino una ayuda. Sin duda, no todo el mundo lo entendió.