Del invierno al verano en horas

GALICIA

La vida diaria se ve alterada en Lalín, donde el termómetro fluctuó ayer entre los dos grados bajo cero y los veinte. Nadie se libra de catarros, pero la primavera se adelanta

13 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Que el tiempo está revuelto ya no hay quien lo discuta. En Lalín los vecinos están acostumbrados a lidiar con las heladas y a inviernos con tres meses de chubasco tras chubasco. De hecho, el casco urbano está plagado de galerías y pasos que permiten a los vecinos cruzar de una calle a otra sin mojarse. En cambio, estos días los árboles ya están cuajados de flores y las plazas salpicadas de terrazas. Ayer, a las ocho de la mañana, el termómetro marcaba dos grados bajo cero, y al mediodía, en la plaza de la Igrexa de Lalín, a unos metros del kilómetro cero de Galicia, se registraban 19 grados a la sombra.

A primera hora de la tarde los camareros servían refrescos y cañas a quienes tomaban el sol en ese mismo lugar. El hostelero Carlos Viñas expresaba su satisfacción por el buen tiempo y apuntaba que estaba encantado. «El funcionamiento de la terraza se nota mucho en el negocio», dijo. Y considerando la terraza como un barómetro, el calentamiento global en Lalín va a más. Viñas asegura que el año pasado la terraza se puso en marzo, este año ya se adelantó a febrero y hace un lustro, comentaba un vecino que pasaba por allí, en Lalín uno se ponía el abrigo en septiembre para ir a la fiesta de As Dores y no se lo quitaba hasta junio.

Y si en la villa proliferan las terrazas, en el campo lo hacen las barbacoas, alternativa de interior a las playas, tan concurridas estos días en muchos puntos costeros de Galicia.

Los sobresaltos del termómetro también influyen en la salud. En el ambulatorio lalinense los médicos prevén la llegada masiva a las consultas de alérgicos en breve. El doctor Manuel González explicaba que hace una semana que no ve en la consulta ninguna gripe «pero sí muchísimos catarros». «Cos cambios bruscos de temperatura son inevitables os catarros», apunta. Añade que «alerxias non están de momento, pero co inicio da floración empezarán xa pronto as rinitis». Unos procesos catarrales que afectan de forma especial a los más pequeños. Una madre se quejaba de que dejaba a su hijo en la guardería a las 7.40 horas. Lo llevaba con gorro, bufanda y abrigo y cuando lo recogía a las 14.30 horas, al niño ya le sobraba todo y hasta ella acababa por hacer el trayecto de vuelta en manga corta.

Sequía

En el campo, los agricultores miran al cielo, el agua sigue siendo necesaria. Xosé Manuel Méndez, técnico de Medio Ambiente del Concello de Lalín, explica que «hai carballos que están a botar a folla e os frutais xa están floridos». Una primavera que vino este año adelantada. «O peor -dice- son as xiadas que están aínda por vir é que acabarán queimando todo».

Mañana en Lalín se acaba el mes do cocido y en los pueblos se curan los jamones. El calor diurno, dicen, no afecta a la curación porque es un tiempo seco. Otra cosa sería la humedad que estropea la carne y como por la noche continúa el frío intenso, los salazones y demás productos procedentes de la matanza no peligran.