«Una mala carretera no justifica que se incumplan las leyes»

José Manuel Pan / A. Aróstegui

GALICIA

El fiscal cree necesaria la reforma del Código Penal porque «hay una minoría peligrosa de conductores» que vulneran la norma

09 dic 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Bartolomé Vargas conoce bien el nuevo Código Penal. Por eso fue el primero en explicar el calado de las reformas de los artículos sobre seguridad vial. En su última visita a Galicia, donde alabó la investigación de la Fiscalía gallega para fijar las causas de los accidentes, aclaró que no irán a prisión los conductores condenados por primera vez por los llamados delitos de peligro (excesos de velocidad y alcoholemias sin consecuencias graves). Los fiscales pedirán para ellos penas alternativas: privación del carné, multa y trabajos para la comunidad. No será así en imprudencias graves con resultados también graves, donde con probabilidad se solicitará la prisión.

-Muchos aún tienen dudas...

-El derecho penal es proporcional a la gravedad del hecho. Y es un derecho del caso concreto. Hay imprudencias leves, graves y muy graves. No es lo mismo un delito de peligro cuando vas a 120 y no hieres a nadie que cuando has provocado una muerte. Con la reforma se eleva la respuesta penal, y debe desempeñar el papel de concienciación y de disuasión, sobre todo para la minoría que no cumplen la ley. También tiene un papel importante la sanción administrativa, el carné por puntos. El derecho penal, reservado a lo más grave, se rige por el principio de intervención mínima.

-Suena raro que un infractor de tráfico acabe en la cárcel.

-El tráfico no puede ser algo ajeno a la ley. ¿Por qué?, si sus normas son democráticas como las otras. Se respeta el veto a pasear al perro en una zona, pero no una señal de tráfico. La mayoría de los conductores que respetan la ley no pueden ver que una minoría queda impune. Cuando se hacen controles de velocidad solo un 2% no los respetan. En alcoholemias son un 5%. Hay una minoría peligrosa que no respeta la ley. Y hay reincidentes que la incumplen pese a la condena. Frente a ellos hay que reaccionar con la aplicación rigurosa de la ley.

-¿Era necesaria esta reforma del Código Penal?

-Una instrucción de la Fiscalía General del Estado decía que el derecho penal no estaba desempeñando el papel que le corresponde, que es el de proteger la vida y la integridad física de los demás. El derecho penal es una herramienta más, pero no la única. El problema hay que atacarlo desde todos los frentes: carreteras, medios, sociedad.

-¿Cómo es el nuevo Código Penal?

-Incide en las dos causas principales de las tragedias de la carretera: el alcohol y la velocidad. Hay estudios muy cualificados en Europa que calculan que si se disminuyera en tres kilómetros por hora la velocidad media de las carreteras se ahorrarían entre seis mil y diez mil vidas. La gente desconoce el impacto que la velocidad produce en el comportamiento del conductor. A velocidades muy altas, el campo de visión útil se reduce un 30%. En ciudad, en un atropello a más de 50 por hora solo se salva un peatón de cada 10. Esos aspectos se desconocen.

-¿Empezarán a llenarse las cárceles de conductores?

-Días antes de la reforma había en España 155 conductores encarcelados, unos en prisión preventiva y otros ya condenados. Con el nuevo código las cárceles no se llenarán, no habrá ingresos masivos. Pero sí se reforzarán las acciones para los supuestos graves. Un conductor ebrio que a plena luz del día atropella a un peatón en un paso de cebra o que toma una curva a gran velocidad y se lleva por delante a una familia deberá, normalmente, ingresar en prisión. Como el que va a 110 en ciudad y arrolla a un peatón.

-Y en esos casos no habrá penas alternativas a la cárcel.

-No. Si la pena pasa de dos años no hay medidas alternativas (como las hay para las de 3 a 6 meses), salvo el indulto, y este Gobierno es reacio a concederlo para delitos de tráfico. Es bueno que se sepa que para las imprudencias muy graves hay previstas condenas de cárcel.

-¿Cómo ve Galicia?

-En Galicia hay singularidades, como en otras autonomías, y veo una sociedad muy concienciada en seguridad vial. Pero los conductores deben adaptarse a las carreteras que hay, a las condiciones que hay. Una mala vía no puede justificar que se incumpla la ley. Los conductores tienen una responsabilidad, que es respetar las señales, atender a la conducción. Que la vía esté en malas condiciones los obliga a extremar las precauciones.