Los efectos del voto de reprobación
02 dic 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Si Quintana convocara un referendo sobre las últimas compras hechas por el BNG en Madrid, comprobaría que a muchos gallegos les entusiasmaría bastante más que usara sus dos escaños para darle una buena labazada política a la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, que para agilizar el traspaso del Arquivo do Reino de Galicia. Al fin y al cabo, por el archivo creado con Carlos III, que ya gestiona la Xunta y tiene su sede en A Coruña, aguardó el país dos siglos y medio. Y bien podía esperar unos meses más como capricho. Porque el resultado de las maniobras nacionalistas del Congreso no hay que medirlo tanto en el volumen de transferencias y el flujo de caja cedido a Galicia, que no dejan de ser simbólicos. Hay que calibrarlo, como haría un coronel al uso, por el rendimiento estratégico de la operación y las lesiones infligidas al enemigo que compite por el mismo territorio electoral. Y en ese plano, parece evidente que el PSOE gallego es la fuerza que quedó más herida por el salvavidas lanzado a la ministra de los socavones, pues que el Bloque se tomara la licencia de puentear a sus socios en Galicia y negociara directamente en Madrid traspasos competenciales como el tráfico y los museos del Estado, aparte de algunos minutos de protagonismo para Quintana, si algo hizo fue minar la autonomía de la marca PSdeG. «Normalidade» «Es muy molesto que nos traten de sucursal, porque no lo somos», admite dolido un dirigente socialista, que coincide con el secretario de Organización del partido, Ricardo Varela, en enmarcar lo ocurrido en la «normalidade máis absoluta». Pero los socialistas gallegos intentan recomponerse a toda prisa del revés, asumiendo la iniciativa política para pilotar el proceso de cesión del tráfico y la seguridad vial a Galicia. El conselleiro de Presidencia, José Luis Méndez Romeu, fue designado de nuevo para poner al PSdeG al frente de este debate. Sin ir más lejos, ayer mismo convocó a la permanente del grupo parlamentario y, dos días antes de que Quintana reúna a todos los partidos para hablar del tráfico, Méndez ya puso su texto para el traspaso encima de la mesa.