Internet es un lujo en el campo

GALICIA

Un ganadero de A Pastoriza (Lugo) explica cómo las deficiencias telefónicas reducen al mínimo el uso del ordenador para su trabajo y en su tiempo libre

16 nov 2007 . Actualizado a las 02:46 h.

Ignacio Rivas sabe esperar. Hasta cinco minutos tarda su ordenador en abrir la página web de la edición digital de La Voz de Galicia desde que lo enciende. Esa lentitud es una consecuencia más de las restricciones que soporta por el servicio de telefonía denominado TRAC digital.

La línea telefónica de este ganadero de 27 años -que vive en la parroquia de Lagoa, perteneciente al municipio lucense de A Pastoriza- funciona bien, según dice. No ocurre lo mismo con las de otros vecinos que, afirma, soportan las deficiencias de un sistema más incómodo que la telefonía por hilo y que impide, por ejemplo, la instalación de una línea ADSL.

Sin embargo, el encendido del ordenador mide la paciencia del más templado. Hace varios días intentó mandar al veterinario que cuida sus reses un correo electrónico con los resultados de unos análisis: renunció porque el envío de correos con archivos adjuntos obliga casi a eternizarse ante el ordenador, así que esperó a que el veterinario lo visitase varios días después.

Si el ganadero decide hacer un envío similar a la oficina agraria de Meira, que está a algo más de 15 kilómetros de su casa y de la que depende, le resulta más cómodo coger el coche, entregar los papeles al técnico correspondiente y volver a casa, porque tarda menos que intentándolo desde su domicilio por la Red: el envío desde su pecé puede requerir, dice, «tranquilamente media hora ou máis».

Mala cobertura de móvil

Ignacio Rivas pertenece a una cooperativa de su municipio, a la que tiene que hacer por teléfono los pedidos: si usase el correo electrónico las penurias con la conexión se repetirían. A veces, el ganadero prefiere desplazarse al centro sociocultural de A Pastoriza, con varios terminales, aunque con horario limitado. Las restricciones telefónicas también frenan el uso de un ordenador portátil, ya que no hay línea USB. De hecho, el veterinario, cuando visita la explotación de Rivas, usa el suyo para consultar programas almacenados en la memoria pero sin conectarse a Internet. El uso de un portátil conectado a un móvil tampoco se plantea, pues la mala cobertura obliga a tener el aparato en lugares muy concretos en los que sí hay señal.

Ni pensar en YouTube

Es tal la lentitud en la conexión a Internet que Ignacio Rivas, para conocer las predicciones meteorológicas, no consulta páginas web sino que llama a su hermano, que vive en Pontevedra: él tiene acceso rápido a la Red y le informa al momento. Esa tardanza dificulta también, por ejemplo, el uso del programa de identificación de fincas (Sixpac) o la consulta de páginas dedicadas al control lechero o a la nutrición animal.

Pero en el tiempo libre también surgen los problemas: «De baixar películas ou música, cousa que fai outra xente da miña idade, esquécete», dice el lucense. ¿Algo de YouTube? «Nin se me ocorre», añade. Junto al ordenador, dos fotos de primos que viven en Argentina y que podrían lograr un premio a la perseverancia informática: tardó unas dos horas en descargarlas.

Ignacio Rivas es ahora titular de la explotación que atendían sus padres; tiene 435.000 kilos de cuota; alterna semanas en la explotación con clases en la granja escuela Pedro Murias, de Ribadeo; agradece las ayudas de Medio Rural, y no oculta su vocación: «Non vas estar aquí se non che gusta». Pero, ¿espera una solución a su carencia cibernética? «Levamos non sei cantos anos igual», se lamenta. Su deseo es vivir en el campo con los servicios que hoy son normales. O que deberían serlo.