Caballero encalla en el Plan Xeral

GALICIA

El alcalde vigués pierde el apoyo de los socios nacionalistas por el retraso en su aprobación y tiene enfrente también al PP, a los promotores y al equipo redactor

14 oct 2007 . Actualizado a las 03:00 h.

«O alcalde Abel Caballero está incumprindo o pacto de goberno que preveía a aprobación do Plan Xeral este ano e, segundo o equipo redactor, non vai ser posible». El aldabonazo lanzado esta semana por el vicealcalde nacionalista de Vigo, Santiago Domínguez, sacó a flote las diferencias que las dos fuerzas que gobiernan la ciudad olívica dirimían bajo cuerda.

Como no podía ser de otra forma, el origen de esta crisis es el nuevo Plan Xeral, cuestión que en este mismo mes de octubre de hace cuatro años provocó la ruptura de la coalición PSOE-BNG, entonces encabezada por el socialista Pérez Mariño.

En el 2007 la situación es diferente. Son otros los protagonistas y ahora el Plan Xeral está elaborado, aunque no consensuado. Fue aprobado el año pasado por BNG y PP con el voto en contra del PSOE y lo que se discute ahora son los cambios que se van a introducir antes de aprobarlo definitivamente.

Caballero ha encallado en el documento urbanístico, cuya aprobación se complica por las serias diferencias que mantiene con el Bloque, el PP y el equipo redactor del documento, Consultora Galega. El último punto de discrepancia al que se agarra el regidor socialista es la incorporación de un 40% de suelo reservado para vivienda protegida en los 409 ámbitos en que se ha dividido la ciudad, frente al 22% previsto.

El BNG no se opone a tramitar más pisos de protección, pero urge a aprobar el documento de una vez por todas, para que numerosos proyectos de Vigo se desbloqueen y para que se acabe el parón que sufre el sector de la construcción. Caballero también defiende otras modificaciones, pero se ha encontrado un adversario duro de pelar. Consultora Galega lleva más de seis años elaborando el Plan Xeral y no está por la labor de realizar cambios sustanciales.

Ultimátum

En estas circunstancias, hace tres días el alcalde envió el enésimo recado público a Consultora Galega en forma de «última advertencia», para que ejecute el encargo del gobierno local. No quedó claro qué podría hacer Caballero, ya que él mismo reconoció que la amplísima documentación utilizada está en manos del equipo redactor, por lo que encargárselo a otra empresa acabaría dilatando años los trabajos.

El conflicto ha abierto la primera grave crisis en el bigobierno vigués. Mañana, Caballero y Domínguez tienen previsto reunirse para tratar de encontrar una salida. La incomunicación que han mantenido ambos esta semana ha sido digna de mejor causa. Las expectativas son las de reconducir un enfrentamiento que puede minar la confianza ciudadana en una coalición similar a la que gobierna la Xunta, especialmente en una ciudad que ya sabe hasta dónde pueden llegar las cosas.

Parece evidente, sin embargo, que PSOE y BNG son conscientes de que la ruptura esta vez no figura en la agenda. Alcalde y vicealcalde tienen presente que tendría consecuencias políticas de primer orden, máxime tras los buenos resultados de Corina Porro (PP), que en mayo pasado se quedó al borde de la mayoría absoluta tras gobernar tres años en minoría.

Lo que nadie acierta a imaginar es el futuro del Plan Xeral de Ordenación Municipal tras el órdago de Caballero. Consultora Galega ha advertido que modificarlo para introducir el 40% de vivienda protegida requeriría al menos cuatro meses de trabajo, mientras los promotores ponen el grito en el cielo. Aparentemente, socialistas y nacionalistas hubieran ganado mucho con una solución de consenso interna presentada ante los ciudadanos como la única posible en el actual estado de cosas. Quizás es lo que tratarán de lograr mañana el alcalde y el vicealcalde, quienes esperaron para reunirse a que la tensión no pudiera disimularse.

Fuentes de ambas partes dan por sentado que habrá un acercamiento, pero la discrepancia de fondo sigue sin resolverse: el PSOE quiere cambiar el Plan Xeral y el BNG, que se apruebe en el 2007. Los nacionalistas creen haber cumplido advirtiendo que la política del PSOE provocará daños a la ciudad al seguir sin planeamiento mucho más tiempo del previsto. Abel Caballero, en respuesta, intenta acusar a sus socios de no querer viviendas de calidad para los vigueses. Todo un pulso.