26 ago 2007 . Actualizado a las 02:00 h.
El nudo de O Pino al sur de la ciudad y el puente de A Barca al oeste se convierten cada día en una pesadilla. Estos tapones contaminan además ejes urbanos como A Eiriña o Fernández Ladreda. Una ronda urbana podría eliminarlos en el futuro. Y es que Pontevedra, tras decenios de intentos fallidos, es aún una de las pocas capitales de provincia sin circunvalación. Además, están sin construir las autovías de salida hacia el sur (la A-57) y hacia Vilagarcía. En la zona oeste, el paso de la AP-9 desde 1992, el periférico de Poio y la avenida de beiramar no lograron poner fin a los atascos. La ciudad reclama un nuevo puente que agilice movimientos hacia Sanxenxo, Poio y Vilagarcía.