Por un Dépor sano y saneado

La Voz CÉSAR CASAL

GALICIA

UN EQUIPO de fútbol es un sentimiento. Un estado de ánimo. Una cadena entre generaciones. Algo hermoso. El Dépor es más que un club de A Coruña, donde nací. Es el equipo de mi barrio. Pasé mi infancia en Riazor. Desde la cuna oía los goles. Salía del cole e iba a ver cómo Melo y Sertucha entrenaban a Buyo. Disfruté con los momentos de gloria, los títulos. Pero el espectáculo de culebrón que da la directiva de Lendoiro es tan deplorable que es mejor que el Dépor vuelva a ser el de Ipurúa. Prefiero un Dépor humilde, el amor llano por el azul y blanco, que a mi Dépor pudriéndose en las páginas de sucesos. Esta directiva mancha al Dépor y a una ciudad. Humilla un sentimiento. Doblega el sentido común. Sólo espero que la justicia no sea tan ciega como la pintan y que paguen por tanta decisión caprichosa, arbitraria, oscura. Más allá del precipicio está el vacío. Morir matando es de desesperados. Saturno devorando a sus hijos. La culpa no puede ser siempre de los demás.