PSOE y BNG limitarán el poder de las diputaciones que gobiernen

GALICIA

Ambos retoman hoy las negociaciones para dirigir los órganos provinciales de Lugo y A Coruña Nacionalistas y socialistas suscriben el pacto para repartirse hasta 95 concellos sin mayoría absoluta

11 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

Los líderes del PSOE y el BNG suscribieron ayer el acuerdo marco para repartirse las alcaldías en un total de 95 concellos en los que no hubo mayorías absolutas, pero se vieron forzados a dejar en el aire flecos sustanciales como el reparto del poder en las diputaciones de Lugo y A Coruña o el futuro liderazgo de la Fegamp (Federación Galega de Municipios e Provincias). Emilio Pérez Touriño y Anxo Quintana regresaron juntos al convento de San Francisco, donde hace un año escenificaron aquel frustrado pacto para el nuevo Estatuto de Galicia, con el fin de protocolizar unas negociaciones que a los socialistas les reportarán hasta 70 alcaldías y otras 25 más a los nacionalistas. Presidente y vicepresidente de la Xunta coronaron de esta forma un acuerdo que instituye, a petición del Bloque, la tenencia de alcaldía única en los ayuntamientos, si bien el PSOE forzó la redacción de una pequeña coletilla para que pueda haber excepciones a la regla general si así lo pactan las dos fuerzas en el ámbito local. Ambas se comprometen, además, a actuar con «cohesión, lealdade e apoio mutuo», pero los ediles dispondrán de amplia autonomía y capacidad de gestión en su área de trabajo. Incompatibilidades El principal reto del acuerdo marco de gobernabilidad -el cuarto que firman el PSOE y el BNG para los concellos- consiste ahora en trasladarlo a las siete grandes ciudades gallegas y al más pequeño de los concellos, una tarea que no está exenta de obstáculos debido a los casos de incompatibilidad de tipo personal o política que planean sobre localidades como Foz, Vimianzo, Porto do Son, Corcubión, Poio, Marín o San Xoán de Río, sólo por poner unos ejemplos. Al margen quedó también el reparto del poder en las diputaciones provinciales de Lugo y A Coruña, que tanto socialistas como nacionalistas pretendían colocar inicialmente en el mismo paquete. Las dos fuerzas tienen previsto retomar hoy las conversaciones para concluir en un pacto similar al de los concellos, si bien la dirección del PSdeG-PSOE -que ayer por la mañana reunió a su comisión ejecutiva- es consciente de que el BNG no firmarán un acuerdo en vano. Fuentes de la organización nacionalista explicaron que existen «diferencias programáticas» de calado respecto a qué hacer con las diputaciones. De hecho, el Bloque condiciona su apoyo al PSOE y su entrada en los gobiernos provinciales a que se den pasos firmes para rebajar el poder político de estos organismos y a que actúen de forma concertada con la Xunta. Los socialistas también son partidarios de coordinar más a las diputaciones, de limitar de alguna forma su papel y de que cedan parte de sus competencias y de su presupuesto en favor de las comarcas y de las áreas metropolitanas. Ahora bien, fuentes del PSOE apuntaron que es necesario actuar desde la «prudencia» con el fin de impedir que haya dos diputaciones vacías de contenido y otras dos, gobernadas por el PP, que mantendrían intactos sus poderes. Una presidencia Otro obstáculo con el que se topará la negociación para garantizar la gobernabilidad de las diputaciones es la reclamación planteada hace algunos días por los nacionalistas para alzarse con la presidencia de uno de los dos organismos provinciales o, en su defecto, con la de la Fegamp, que el bipartito le arrebatará al PP. El Bloque busca así una compensación a unos pactos poselectorales que, en su opinión, benefician sobre todo al PSOE. De hecho, los nacionalistas sostienen que mientras los socialistas aportan el 60% de los votos de la coalición bipartita (478.365), obtienen el 73% de las alcaldías. Los de la estrella roja, en cambio, aportan 315.449 votos (40%) y logran mediante el acuerdo el 27% de las alcaldías, un desequilibrio que ahora intentarán corregir con las diputaciones.