Culmina la primera fase de la operación Roble, con doce imputados por blanqueo
08 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.La policía está convencida de que David Pérez Lago era hace un año el mayor narcotraficante gallego en activo, tal era la cantidad de desembarcos de cocaína que se le atribuían al hijo de la fallecida Esther Lago. Por eso no le cuadran las cuentas. A pesar de la importancia del patrimonio y de las empresas intervenidas en la operación Roble ?que investiga el supuesto blanqueo de dinero procedente del narcotráfico?, su valor es muy inferior al de los ingresos que se le suponen al hijastro de Oubiña. La primera fase de dicha investigación se cerró ayer con doce personas imputadas, entre ellas el propio David y su compañera sentimental, Ana Isabel Briz. La pareja, junto con la madre de ella, fueron los últimos en prestar declaración ante Juan Carlos Carballal, titular del Juzgado número 2 de Cambados. El presunto cabecilla de la trama de blanqueo se acogió a su derecho a no declarar, mientras que su compañera sentimental indicó que las propiedades que figuraban a su nombre ?entre ellas dos chalés de lujo? las había adquirido con sus propios ingresos. Las dos mujeres ?Ana Isabel fue detenida en Madrid y su madre en Salamanca? quedaron en libertad con cargos, al igual que los demás imputados en la causa, y David Pérez volvió a la cárcel de Teixeiro, donde permanece desde que el año pasado fue detenido en un desembarco frustrado de cocaína. Lo más fácil Fuentes de la investigación aseguran que lo que se hizo hasta ahora no fue más que una primera parte de un arduo trabajo que tiene como fin desmantelar la trama financiera y fiscal del avezado hijastro de Laureano Oubiña. Fue también la más fácil, porque se centró en el entorno más próximo al joven, en aquellas personas cuyos abultados ingresos no coinciden con sus nóminas. La mayoría de los imputados ya habían sido detenidos anteriormente, bien por presuntos delitos fiscales o por sus supuestas actividades relacionadas con el narcotráfico. También se intervinieron 23 inmuebles, embarcaciones y vehículos de gran cilindrada, además de bloquear varias cuentas bancarias. Pero todo ello no es más que una mínima parte de los ingresos que se le suponen al joven por su afanosa actividad en el tráfico de estupefacientes. Sin dinero en efectivo Dar con el resto va a ser más difícil, porque se supone que está a buen resguardo en paraísos fiscales, unos vericuetos financieros que David Pérez aprendió de buenos maestros, de su madre, Esther Lago, y de su padrastro Laureano Oubiña. Ese será uno de los objetivos principales de la segunda fase de la operación. En teoría, el joven apenas tiene dinero en efectivo, pero el juzgado tiene previsto poner en marcha investigaciones en los bancos extranjeros para descubrir el camino que supuestamente siguió su todavía oculta fortuna personal. Complicado pero no imposible. No en vano, sus padres emplearon las mismas artimañas para ocultar sus beneficios sin poder evitar que la madeja de su entramado financiero fuese desenredada y, al final, perdiesen lo que más querían: el pazo de Baión y su viñedos.