Entrevista | Giorgetta Pontti La joven llegó hace un mes a A Coruña desde Rumanía después de separarse de su marido. Él la siguió. La secuestró el martes y la retuvo en la estación de autobuses
07 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Giorgetta Pontti se recupera de sus lesiones -heridas en la pierna izquierda, golpes en la cara y contusiones en la mayoría de su cuerpo- tras arrojarse desde el quinto piso del número 22 de la calle de la Estrella, de A Coruña, al tratar de huir de su ex marido, que intentó matarla en la tarde del miércoles con un cuchillo. Se encuentra hospitalizada en el Juan Canalejo. A través del teléfono su voz suena débil, entrecortada, llorosa y muy dolorida. -Con mucho dolor. Me duelen las piernas, pero sobre todo el pecho. Incluso tengo dificultades para respirar y para tragar. -Me tratan muy bien. Es como estar en un hotel. Los médicos y las enfermeras están siempre visitándome. Me acompañan. Parecen como si fuesen mi familia. En mi país no ocurre así. -Es una larga historia. Muy triste (llora). Giorgetta se sorprende al darle la noticia de que su ex marido ya ha sido detenido por la policía. -Yo me separé de Birä Mihavi [su esposo y agresor] hace más de un año en Rumanía. Me enamoré de Lasar [Lasar Nicusor Marian, su actual pareja]. Decidimos viajar a España y llegamos a esta ciudad. -Él me siguió. Giorgetta habla con dificultad el castellano y es muy difícil arrancarle las palabras. -Yo me separé de Birä Mihavi. Me pegaba. Lasar y yo no teníamos casa donde dormir. -Me encontró y me llevó a donde salen los autobuses [a la estación]. No me dejó marchar durante toda la noche. Me pegó con el puño muchas veces en la cara. -Le dije que tenía euros en la casa de Lidia [donde tuvo lugar el incidente] y que se los daba. Vino conmigo acompañado de otro hombre. -Me esperó en la calle. Yo me escondí en la casa. Al ver que yo no bajaba, subió al cuarto. Allí no estaba nadie. Rompió la puerta del quinto y me agarró. Me puso el cuchillo en el cuello. Quería matarme. Salté por la ventana y me agarré a las cuerdas y al tubo [a la chimenea]. Pero me caí. -Me enganché con un tornillo del tubo. Me salvó.