El uso del código ético provoca la confrontación en el bipartito

Domingos Sampedro
Domingos Sampedro REDACCIÓN

GALICIA

PRADERO

Los nacionalistas se desmarcan de la inauguración de una fábrica a la que acudió Touriño Las críticas cruzadas entre los dos socios de la Xunta calientan el tramo final de la campaña

22 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

La tensión está contaminando las relaciones entre las dos fuerzas políticas que gobiernan en la Xunta y en ciudades como Pontevedra o Santiago, a medida que se aproxima el final de la campaña. Aunque el PSOE y el BNG se lanzaron a la carrera del 27-M tras aprobar un código ético en el que se comprometían a no utilizar electoralmente los actos institucionales, la presencia ayer de Touriño en la inauguración de una fábrica de piensos en Lugo irritó a sus socios nacionalistas. «Sentiríame ridículo facendo esas cousas», reprochó desde Santiago Anxo Quintana, antes de que los socialistas le recriminaran su «deslealdade». Fuentes de la presidencia de la Xunta explicaron que la inauguración de la fábrica de piensos del grupo Pascual ya estaba programada desde hace tres meses y apuntan que estaría al margen de las restricciones que marca el código ético aprobado en el Consello. El proyecto contó con una inversión de seis millones de euros, de los cuáles la Administración autonómica aportó 900.000, según la compañía. A la inauguración también estaba invitado el conselleiro de Medio Rural, el nacionalista Alfredo Suárez Canal, que horas antes informó a los medios que no participaría en el acto por entender que conculcaba un código ético, según el cual los miembros del Ejecutivo solo pueden participar en las inauguraciones durante las elecciones cuando éstas sean «imprescindibles». La nueva fábrica de Pascual están en funcionamiento desde hace dos meses. Un acto «ridículo» El portavoz nacional del Bloque también se dejó arrastrar ayer por esta polémica a tres días del fin de la campaña, al indicar que «participar en este tipo de actos, non da votos». Es más, Quintana quiso marcar distancias con el acto celebrado en Lugo al remarcar: «Sentiríame ridículo inaugurando estas cousas», dijo, en declaraciones al periodista de La Voz que sigue durante la campaña. El grado de confrontación entre los socios del bipartito fue en aumento a medida que avanzó la jornada, hasta el punto de que provocó la irrupción en escena del Partido Socialista, que acusó a Quintana de incurrir en «certa deslealdade institucional» a lo largo de la campaña, pues entienden que los nacionalistas, que dirigen la Vicepresidencia de Igualdade e Benestar, intentan capitalizar en su favor todas las políticas y medidas sociales aprobadas por la Administración, como la Ley de Dependencia, que el PSOE reivindica para el Gobierno de Rodríguez Zapatero. Instantes antes de participar en un mitin en Santiago para apoyar a Sánchez Bugallo, también el jefe del Ejecutivo aludió a la polémica abierta entre los socios del bipartito, al erigirse él mismo como el promotor de un código ético que, en su opinión, «estase a cumprir escrupulosamente». Touriño intentó quitarle hierro al asunto, señalando que la inauguración de la fábrica de piensos del grupo Pascual estaba concertada desde hacía tres meses. «Ningunha norma pode levar a abandoar as tarefas do goberno e aos empresarios do país en cada campaña», manifestó el secretario xeral del PSdeG-PSOE en declaraciones a este diario. Feijoo invoca el cambio También el presidente del PPdeG, Núñez Feijoo, se asomó ayer a la polémica, al criticar que Touriño reclamase en Pontevedra extender a esta ciudad la «marea del cambio», cuando los socialistas ya cogobiernan la ciudad del Lérez con el BNG. «Si es la hora del cambio, entonces va a gobernar el PP», esgrimió Feijoo anoche en el mitin de A Coruña.