Absurdos croques

La Voz FERNANDA TABARÉS

GALICIA

05 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

EL 30 de marzo de 1929 Jenaro Blanco Blanco perecía atropellado por el camión de la basura de León mientras orinaba contra la muralla de la ciudad. Genarín, de profesión pellejero, era por entonces el bohemio oficial de la ciudad, un borrachín noctámbulo y mujeriego que, con su patética muerte, fijó el momento fundacional de una tradición que hoy celebra todo León: el entierro de Genarín. Todas las noches de Jueves Santo desde 1929, el León pagano se encomienda a Nuestro Padre Genarín, celebra la Santa Cena y comparte esta iconoclasta iniciativa con 15.000 personas. Las tradiciones tienen casi siempre un origen absurdo, estúpido o sanitario -los musulmanes dejaron de comer cerdo para evitar una epidemia de triquinosis-. Golpearse la cabeza contra una piedra para alcanzar la sabiduría tiene bastante de lo primero. Sobre todo si arruina un pórtico románico.