«El espíritu olímpico es bonito, sí, pero hay que comer»

Mariluz Ferreiro REDACCIÓN

GALICIA

RAMÓN LEIRO

Tras tres meses de parón, el ordense retomó los entrenamientos, en los que ve vídeos de Popov, Thorpe y Van der Hoogenband para mejorar en natación

18 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

La memoria es frágil. Y, curiosamente, esa fragilidad degrada los metales. Más de dos años de olvido pueden fundir la plata e incluso el oro mundial. Iván Raña (Ordes, 1979) lo sabe. Pero él, que ha estado en la cumbre, confía en volver. En hacer recordar. -He tenido tres meses de parón y me ha venido muy bien. Llevaba doce años sin un parón grande y creo que era obligatorio. Cuando eres pequeño empiezas a entrenarte, a darle caña, y te obsesionas. Tienes un día libre y vas a correr. Nunca desconectas. Piensas en el triatlón a todas horas. Cuando comes y cuando bebes, te planteas si esto o lo otro irá bien para tu preparación. Y hay que relajarse. Estuve de acá para allá, visitando amigos, dando paseos... Después me costó volver a la rutina de entrenamientos. -Dice que en los últimos años ha aprendido. -He arrastrado una mononucleosis, en el 2005 me torcí un tobillo antes de la Copa del Mundo de Madrid y me rompí la nariz a las puertas del Europeo. Pero he ganado experiencia. Un deportista tiene que afrontar de todo. Lo que hay que hacer es aguantar. Ya vendrán tiempos mejores. En Atenas tuve un problema de preparación. Quería centrarme en esa carrera, exprimirme. Pero me pasé. Siempre te queda eso de que en un día casi podías haber arreglado tu carrera. Cuando fui a Sídney, me había entrenado menos y apenas tenía experiencia, pero logré un diploma. -¿Volverá el Raña que siempre estaba arriba? -La temporada pasada ya empezaba a tener el punch guapo de hace dos años. Si pensara que no puedo recuperar mi nivel, no seguiría disputando distancia olímpica, haría ironman o pruebas privadas, que son más rentables. Con 27 años hay que tenerlo claro. Por las series que hago, sé que aún soy rápido. -Antes usted era el rey del triatlón español. Ahora está también Javi Gómez Noya. -Si gana él, ganamos todos. A ver si David Castro va también a los Juegos. -¿Se siente más valorado fuera que aquí? -En el extranjero todo cambia. No dependes de cada resultado, valoran tu trayectoria y eso da tranquilidad. En Francia siempre he tenido ofertas, un caché. Aquí todo se olvida rápido. Si ganas, es la leche. Si no, estás fastidiado. La gente no entiende que ser quinto no es fácil. -Está mucho menos solicitado por los políticos. -Es que los que salen en primera plana son más llamativos [risas]. Cuando te ayudan es porque tienes un resultado, pero no se pelea previamente para que salga ese resultado, ni se ayuda al que pasa un bache y puede dejar el deporte porque no le compensa económicamente, aunque ése no es mi caso. -¿Qué ayudas tiene? -Los 12.000 euros del ADO nacional y 6.000 más de la Federación Española. Estoy pendiente del ADO gallego. El Concello de Ordes me ayudó un año, pero no sé si lo hará ahora. A nivel privado, mi contrato con la Central Lechera Asturiana acaba en abril y aún no tengo nada. Hay que seguir buscando. -Estamos en año preolímpico. ¿Siente presión? -No me motiva especialmente y no quiero parecer chulo. Si te centras en los Juegos y acabas el 30, vuelves con una Olimpiada y sin becas ni nada. El espíritu olímpico es bonito, sí, pero hay que comer. -Está intentado mejorar su técnica en natación. -Necesito dar más patada para no hundirme tanto. Veo vídeos de Popov, Thorpe y Van der Hoogenband y míos para corregirme. Iré tres semanas a Madrid con mi entrenador, César Varela y en mes y medio podré mejorar.