Galicia se debate entre su patrimonio natural y sus bazas económicas. Los ecologistas miran el futuro y avisan del coste de no hacerlo bien
18 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.Celestino Quintela entró en el ecologismo en la universidad y compatibiliza su puesto de investigador (precario) con su tesis doctoral y su segundo año al frente de la Federación Ecoloxista Galega. Antes de penetrar en el eterno debate prefiere fijar los términos: «Tenemos que decidir qué progreso económico queremos» -Usted es un doctor y Galicia su paciente, haga un diagnóstico. -Pues yo diría que tenemos un paciente con una serie de enfermedades crónicas, que tienen remedio, pero a las que no nos atrevemos a aplicar el tratamiento. Bien por falta de conocimientos, bien por falta de decisión. -Piscifactorías, parques eólicos, minicentrales... Parece que el progreso se cruza con la conservación del medio. -Primero tendríamos que definir qué progreso económico queremos, porque hasta ahora el desarrollo se ha hecho a costa de nuestro patrimonio natural. Urge establecer una planificación que permita un desarrollo basado en el bienestar de la gente, y para eso la conservación del medio ambiente es esencial. -Pero las eólicas son energías alternativas, y las piscifactorías, imprescindibles para no esquilmar recursos que se agotan. -Lo que ocurre es que nadie se plantea las eólicas como recambio de las centrales térmicas, con lo cual no son una alternativa a nada. Al contrario, las térmicas se están reforzando con el uso del gas. Y los peces de las piscifactorías no se alimentan de hierba, sino de otros peces que, en algunos casos, antes ni se capturaban. Es decir, las piscifactorías no están rebajando la presión sobre el medio marino, sino al revés. -¿Galicia cuenta con armas legislativas suficientes para defenderse? -El problema no está en la falta de legislación, sino en la aplicación de las distintas leyes. No hay suficiente presión sobre los delitos ambientales porque parece que son menos importantes que las infracciones fiscales, por ejemplo. -¿Cómo ve el país dentro de 50 años? -Con la zona costera marcada por un desarrollo muy intensivo de tipo industrial y urbanístico, y con el interior despoblado y cruzado de vías de comunicación que no comunicarán entre ellos a los vecinos que queden allí.