La ley de paridad afectará más en la costa que en el rural en las elecciones

La Voz LA VOZ | REDACCIÓN

GALICIA

LEANDRO

Complica a los partidos gallegos la confección de las listas para los comicios locales PP, PSOE y BNG se lanzan a la búsqueda de mujeres que incorporar a sus candidaturas

24 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

La ley de paridad, que modificará la normativa electoral vigente para dar mayor representación política a las mujeres, incidirá de forma desigual en Galicia en el caso de que los partidos se limiten a aplicarla a rajatabla. Y es que, al ser únicamente obligatoria su aplicación a los municipios que cuenten con más de cinco mil habitantes, afectará con mayor intensidad a las provincias de A Coruña y Pontevedra, en las que se concentran 97 de los 119 concellos que rebasan ese listón demográfico en la comunidad. En cambio, se da la paradoja de que Lugo y Ourense, las dos provincias gallegas que presentan porcentajes más exiguos de mujeres en sus consistorios, se verán afectadas en mucha menor medida por la nueva norma. Ambas provincias suman 159 ayuntamientos de los 315 con que cuenta la comunidad autónoma, pero únicamente 22 municipios deberán someterse a las exigencias paritarias: 12 situados en Lugo y 10 en Ourense. Tras haber recibido el beneplácito del Congreso, la ley se encuentra en estos momentos pendiente de su aprobación definitiva por el Senado, pero los partidos gallegos ya han descontado que entrará en vigor antes de las municipales y han empezado a dar pasos para no verse sorprendidos por las novedades que introduce. De cara al exterior aseguran estar preparados para afrontarlas, pero lo cierto es que, en sus análisis internos, aparece más de una complicación. Agentes electorales La principal proviene del hecho de que, sobre todo en los municipios de menor tamaño, donde la relación con los ciudadanos es directa, todos los partidos tienden a colocar en los puestos más elevados de las candidaturas a las personas que son sus mejores agentes electorales: aquellas que les aseguran una mayor cosecha de votos. Hasta el momento, en la sociología electoral de Galicia estas personas son de forma abrumadora hombres. Por lo tanto, al imponer que exista, como mínimo, una proporción de 60 a 40 entre los dos sexos cada cinco puestos, o lo que es lo mismo, que por cada tres hombres vayan dos mujeres, la nueva norma hará bailar los puestos de salida, desplazando de ellos a hombres con arrastre electoral por el hecho de serlo. El problema afecta a todos los partidos políticos, aunque en mayor medida a los que más municipios gobiernan, el PP y el PSOE, pues les impone un doble reto que en estos momentos mantiene ocupados a sus aparatos. El primero, impedir que este fenómeno dé lugar a bolsas de descontentos que engrosen las candidaturas independientes o que se desmovilicen durante la campaña. El segundo, fichar a mujeres que sean referencia en cada uno de sus municipios. El retrato robot que se busca requiere que sean conocidas en sus sectores profesionales, que se relacionen con mucha gente y que despierten simpatías entre sus vecinos.