«Me gustaría hacer de malísima»

Nacho Mirás Fole, nacho.miras@lavoz.es

GALICIA

Nació en San Sebastián y se hizo mayor en Tui; cada viernes le da el contrapunto a Gayoso en el incombustible «Luar»

04 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

Se lo pasaría en grande interpretando a una rabiosa Ángela Channing del país en esa serie de acción trepidante, tipos cachas y mujeres voluptuosas que las productoras de Galicia aún no se han decidido a rodar. María de las Nieves Rodríguez Román (San Sebastián, 1969) es el contrapunto de Xosé Ramón Gayoso a los mandos de Luar, buque insignia de la Televisión de Galicia de ayer, de hoy y, seguramente, de mañana. -Creí que era usted de Tui y resulta que es vasca... -Soy hija de la emigración, nací en Donosti y viví allí once años. Después nos fuimos para Tui, de donde es mi padre. -¿Qué tiene «Luar» que no se acaba nunca? -[Sonríe] ¡Eso habría que preguntárselo a la gente que lo ve todos los viernes! -No es ironía, no me malinterprete... -No, no, sin mal rollo. Es una fórmula que dio un pelotazo, con un éxito increíble, que está haciendo 22, 23, 24 de audiencia todos los viernes, ¡y después de catorce años! También es cierto que va para un público muy determinado al que le gusta esa mezcla del folclore tradicional con algo un poco más modernito, con esas figuras de ayer y hoy como puede ser Al Bano... Esa mezcla funciona; ojalá que dure mucho tiempo más. Y también tendrá algo que ver que lo hacemos con mucho cariño y eso se nota. -¿Cómo consigue meter baza, con lo que habla Gayoso? -El secreto de que funcione tan bien la pareja es que yo lo entiendo perfectamente. Sé que es una persona que habla mucho, un gran comunicador, y que éste es su programa porque lo parió él junto con Manolo Abad. Él es el protagonista indiscutible. Yo empecé en Luar en el 93 y, al principio, sí que me costaba meter baza. -Gayoso dijo en esta misma página que es un tipo dulce porque nació en una pastelería... -No lo sé. Lo que sí sé es que es tipo muy agradable, un señor y un gran profesional. -Ahora usted presenta, pero no actúa. ¿Ha aparcado la interpretación? -No, qué va. Después de la experiencia de Rías Baixas quedé encantada. Me dejó muy buen sabor de boca y me gustaría volver a actuar. Lo que pasa es que... no sé... mando currículos... voy a cástings, pero... -Algo le saldrá... -En Galicia tenemos muy buenos actores. Quizás la gente confía en profesionales más curtidos, no sé... Pero yo no me cierro a nada. ¡Estoy libre de lunes a jueves! -¿De quién le gustaría hacer? -Me gustaría hacer de mala malísima, una especie de Ángela Channing de Falcon Crest . -En el 2002 la nombraron mejor presentadora de Galicia... -Eso está muy bien, fue en una de las etapas más bonitas para mí dentro de la televisión, presentando Desde Galicia para el mundo. Pero de los premios no comemos, la gente se olvida muy pronto. -¿Qué tal llevan sus padres que esté cada viernes en la tele? -Mi madre es mi fan número uno. -La llamará con la cantinela: «Nievitas, come...». -¡Qué va! Lo que me dice es «Engordaste un poquito ¿no?». Y yo le contesto: «Que no, mamá, que es la tele». -¿La cámara engorda? -¡Cinco kilos! Y debe de ser cierto. Hay gente que me conoce en persona aquí, en Luar, y me dice: «¡Pero si estás espichada!». También tengo que decirte una cosa: yo soy profesora de EGB y, cuando me cogieron en el 93 para el cásting de Luar , mi madre se escandalizó: «¿A dónde vas tú en el mundo de la farándula?», me dijo. -Con esos golfos... -Exactamente. Me decía que iba a entrar en un mundo «de perdición» y que luego saldría en las revistas. Pero yo la tranquilicé: «Mamá, esto es Galicia». Ahora está encantada. Mi padre es de los que tienen la tele fija en la Gallega. -Disculpe, ¿y eso de que tuvo un videoclub en Conxo? -Fue una época en la que no tenía trabajo. Pero era muy complicado, estaba todo el día en el juzgado porque la gente no devuelve las películas. -¿Qué hace fuera del plató? -Soy muy normal, tengo mi casa, mi marido, mi gata Janis [por Janis Joplin]; tuve un perro que se llamaba Hendrix ... Mi vida es muy común. -¿Dónde se ve en, digamos, veinte años? -Yo me veía con una lotería de doscientos millones. Juego todas las semanas, pero nada. Eso sí, si me tocara la lotería, yo no seguiría trabajando.