Crónica El menor que atropelló a un matrimonio y provocó la muerte del marido iba a gran velocidad y no llevaba casco
12 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.Son el sueño de los jóvenes amantes de la carretera, porque es como tener un todoterreno pero por un bajo precio y sin necesidad de ser mayor de edad y sacarse el carné de conducir. Por eso cada vez se ven más quads en los montes, en las playas y en las carreteras, sobre todo en los meses de verano. Pero estos cuadriciclos que parecen ser el máximo exponente de la sensación de libertad en el asfalto tienen sus riesgos. Para empezar, dan una sensación de firmeza y seguridad ficticia, porque no tienen estabilidad y pueden volcar en los giros. Pero el principal peligro de los quads son sus conductores, que generalmente suelen ser jóvenes -a veces menores, porque para conducir la mayoría de los modelos basta con tener licencia de ciclomotor- que circulan a una velocidad excesiva, sin casco, y sin la suficiente pericia para manejar el vehículo. El quad es muy asequible, ya que su coste oscila entre los 1.700 y los 14.000 euros, y el seguro no pasa de los 1.200. Pero el precio en las carreteras puede ser muy alto: el año pasado murieron seis personas en Galicia por accidentes con estos vehículos. Cinco, en los meses de verano, y la mayoría eran jóvenes que no llevaban sistemas de seguridad. En A Illa de Arousa los quads no son sólo para el verano. Las características del municipio isleño, rodeado de mar por todas partes menos por el puente, incita a sus vecinos a utilizarlos todo el año. Por eso en los dos últimos años van ya cuatro accidentes, aunque ninguno tan grave como el que se registró en la tarde del jueves. Nicolás O.?O., de 17 años, conducía uno por una estrecha carretera y atropelló a un matrimonio de septuagenarios cuando trataba de esquivar a un vehículo que llegaba de frente. El esposo murió poco después de ingresar en el hospital, y la mujer sigue en estado grave. Frenada Las huellas de veinte metros que dejaron las ruedas en el asfalto dejaron claro a la Policía Local que el muchacho circulaba a una velocidad excesiva; además, no llevaba el casco, obligatorio en vehículos de este tipo. Los agentes investigaban ayer si el seguro estaba en regla, porque al parecer en su familia hay más quads y el asunto no estaba del todo claro. El año pasado, el mismo joven sufrió otro percance con el mismo vehículo, aunque entonces conducía su padre. Por lo visto no escarmentó con el susto.