Las piezas que forman la superficie de producción se unen como las de un mecano La mejillonera, que está siendo probada en Ceuta, está pensada para resistir en mar abierto.
01 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.La flota mejillonera ha sufrido un gran cambio en los últimos años. Gracias a las ayudas de la administración, los bateeiros han cambiado sus viejos barcos por naves nuevas, construidas con mejores materiales y dotadas de todo tipo de maquinaria para agilizar el trabajo. Sin embargo, en los más de cincuenta años de vida del sector, hay un elemento que se resiste a cambiar: las bateas. El liderazgo de las viejas estructuras formadas por vigas de madera no ha sido discutido en ningún momento. Hasta ahora. Diversas empresas se han lanzado a mejorar las tradicionales mejilloneras. Ése es el caso de la firma Metal Marine, una empresa gallega dedicada a la innovación y a la tecnología aplicada a la acuicultura. Esta firma es la responsable de un nuevo modelo: la batea por módulos. El invento, dicen los padres del mismo, supone un «punto y aparte respecto a lo existente hasta el momento». La nueva batea no forma una unidad monolítica: está integrada por módulos que se pueden unir como las piezas de un mecano. Eso se traduce en que la mejillonera puede «variar su geometría de cultivo o aumentar la superficie en función de las necesidades del mitilicultor o de la legislación vigente». Pero la batea modular presenta otra serie de ventajas que en estos momentos están siendo puestas a prueba en Ceuta. «Elegimos Ceuta, entre otras cosas, porque si la estructura resiste el invierno en el Estrecho es porque puede aguantar el invierno en cualquier lado», explica Fidel Fernández, de Metal Marine. La resistencia es, precisamente, una de las características de las que presume la estructura modular. «La batea se apoya de forma flexible y continua sobre el mar, como una alfombra, por lo que no sufre grandes esfuerzos al no quedar nunca apoyada sobre los extremos, y manteniendo siempre la resistencia estructural del acero», explican los responsables de la idea. Y, si es necesario, la estructura puede llegar a sumergirse. Además de aguantar los mares más batidos, la batea modular presenta aún una ventaja más: permite aumentar la seguridad de los trabajadores, ya que cuenta con «pasillos con más de un metro de ancho de superficie antideslizante, eliminando cualquier riesgo de caída». Y, lo que es más importante, la batea modular permitiría alcanzar también «una mayor productividad». «Al comportarse la estructura como una alfombra flexible, se evitan los tirones sobre las cuerdas reduciéndose considerablemente el desprendimiento y el estrés del mejillón», comentan. ¿Cuándo llegará la batea modular a las rías gallegas? Sus inventores confían en que sea a principios del año que viene. Para entonces tienen previsto instalar uno de sus prototipos en algún punto, aún por determinar, de nuestra costa. Confían en que la estructura consiga convencer a los bateeiros gallegos de que ha llegado la hora de la innovación tecnológica.