Un transportista acudió al lugar donde guardaron las pruebas a recoger papel para reciclar A la convocatoria, que se celebró el pasado día 6, acudieron 123 aspirantes
26 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Los exámenes quedaron guardados en el sótano de la EGAP (en la foto), usado como almacén desde los años noventa. La función pública gallega se ha visto envuelta en un rocambolesco episodio de impredecibles consecuencias que ha terminado con la desaparición de 123 exámenes para acceder al cuerpo de arquitectos técnicos de la Xunta. Los hechos se remontan al pasado día 6, fecha en que se celebraron las pruebas en la Facultad de Económicas de Santiago. Al concluir, los cuatro miembros del tribunal introdujeron las hojas en sellos debidamente cerrados y las guardaron en cajas. Los exámenes se enviaron para su custodia a los sótanos de la Escola Galega de Administración Pública (Egap), un espacio bautizado por los funcionarios como «búnker» y que la Xunta utiliza para preservar la seguridad de las pruebas. La sorpresa se produjo el pasado día 24. Belén Currás Prado, presidenta del tribunal, y María Chas de la Calle, secretaria, acudieron al lugar para recoger los exámenes y corregirlos, pero se encontraron con que las pruebas no estaban allí. Ambas responsables se pusieron en contacto con la dirección de la Egap y con la Consellería de Presidencia, departamento competente en esta materia, para tratar de esclarecer el paradero de los exámenes. Entonces la presidenta y la secretaria supieron que el día previo a su visita (23 de octubre) habían pasado por el sótano representantes de la Dirección Xeral da Función Pública y empleados de la empresa de mudanzas Boquete para trasladar cajas desde el búnker a una empresa de reciclaje del polígono industrial del Tambre. Durante la jornada del 25 de octubre (anteayer), miembros del tribunal y funcionarios de Presidencia peinaron la sede de la empresa de transporte y de la de tratamiento de residuos para dar con los exámenes, pero la búsqueda resultó infructuosa. Ayer mismo, como si de un secuestrado se tratase, concluyó el rastreo y dieron los exámenes por «desaparecidos». Duras críticas Manuel Díaz, representante en el tribunal de las centrales sindicales, explicó ayer a este periódico que su equipo no tiene ninguna responsabilidad en la desaparición de las pruebas y que se supone que la sede de la Egap, como organismo público, cuenta con las preceptivas medidas de seguridad. «Parécenos dunha imprudencia manifesta que con varias oposicións desenvolvéndose nestes momentos, Presidencia faga unha limpeza do búnker sen contar coa nosa presencia», denunciaba ayer Manuel Díaz. Los miembros del tribunal describen los sótanos de la Egap como un lugar siniestro, con el suelo de cemento y sin estanterías. Al parecer, se utiliza como depósito desde los años noventa: las cajas están tiradas, hay papeles en el suelo e incluso son visibles innumerables telarañas.