Crónica | El regreso a casa de la peluquera encarcelada en México La joven pasó su primera jornada en Galicia descansando en la vivienda familiar de A Canicouva, leyendo los periódicos y recordando la pesadilla que vivió en Cancún
22 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Por si Ana María Ríos podía pensar que su llegada a Galicia había sido un sueño y que todavía permanecía en Cancún, la más que desapacible mañana que se vivió ayer en A Canicouva -como en el resto de la comunidad- seguro que le hubiera servido como un pellizco de realidad. Habría sido así si Ana María se hubiera despertado para volver a disfrutar de un temporal en Galicia. Porque en realidad, la joven pontevedresa se pasó durmiendo buena parte de su primer día en casa. El cambio horario, la inmensa tensión vivida durante sus días arrestada y los que pasó antes de poder salir de México, la emoción del regreso, la fiesta con sus vecinos y familiares, el contar una y otra vez su relato... Todo un cóctel de emociones y tensiones que acabaron a las seis de la mañana del domingo, momento en el que Ana María, al fin, cumplió lo que soñaba en México: llegar a casa de sus padres y descansar en su cama. En casa de los Ríos-Bemposta, ayer no fue un domingo cualquiera y posiblemente, durante bastante tiempo ningún día volverá a ser como antes de la luna de miel de Ana María y Marcos. Una vez más, había periodistas apostados en la puerta. Una vez más, la amabilidad de la familia fue exquisita. Una vez más, el desfile de vecinos para felicitar a la familia fue incesante. Ana María se dejó ver poco ayer. Se dedicó a descansar, a pensar en cómo afrontará estos días de regreso a la cotidianeidad y a centrarse a partir de hoy en una nueva andanada legal para tratar de conseguir que su nombre quede definitivamente limpio de todo vestigio de duda.