MENÚ DE EMERGENCIA. Los niños del colegio público de Valdoviño se zamparon bocatas, leche con cacao y fruta, un menú de emergencia ante la falta de personal en la cocina. LA CONSELLEIRA de Educación, Laura Sánchez Piñón, se ha espabilado al fin para resolver de una vez el problema de falta de personal en el comedor escolar del colegio público de Valdoviño. El lunes empezará a trabajar en el centro una empresa ferrolana dedicada a elaborar y servir comidas preparadas, la cual continuará hasta que la Xunta envíe al sustituto de la ayudante de cocina, de baja desde hace una semana. Así de fácil era resolver una situación que obligó a la dirección del colegio a establecer ayer como menú del día bocadillos, leche y fruta. Hay que decir que los niños estaban encantados zampándose las lonchas de chorizo, jamón serrano y queso. «Protestan cando hai verdura, iso si», comentaba la directora del colegio, Delfina Bañobre, mientras paseaba entre las mesas del comedor. Al fondo de la espaciosa sala asomaba la cabeza de Antonia Martínez, la sufrida cocinera. Ayer, al fin, tuvo unos momentos de respiro para explicar cómo fue para ella esta última semana en soledad. Tuvo que preparar a diario comida caliente para cien chavales, que desfilan por el comedor entre las 14.45 y 15.30 horas. «Andaba a las carreras toda la mañana. Me agobié porque ya no daba más», confesaba.