Un joven tetrapléjico de Muxía ha mejorado con métodos caseros, sin ningún tipo de ayuda médica
30 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.A Jesús Vilela Silva, Suso , un muxián de 22 años, le cambió la vida el 21 de agosto del año 2001. Empezaba la tarde y se había ido a dar una baño a la playa de Os Muíños, en la vecina parroquia de Moraime. Un arenal tranquilo y agradable. Con el agua por la espalda, se echó lentamente hacia adelante, en una maniobra corporal sencilla y habitual para zambullirse. Ahí acabó y empezó todo. Suso cayó desplomado hacia el fondo, boca abajo. Casi se ahoga de tanto que tragó. Los bañistas dieron aviso: Protección Civil, 061... Pensaban que era un corte de digestión. No se movía. Un helicóptero lo trasladó al Juan Canalejo. Estuvo sedado dos meses en la uci, ocho en lesionados medulares... En enero del 2002 le dieron el alta y lo enviaron a casa. No se sabe aún qué pasó exactamente. Se supone que fue un desplazamiento de vértebras. Desde entonces es tetrapléjico. Técnicamente, tienen una lesión medular incompleta sensitiva motora. Con sensibilidad en todo el cuerpo y movilidad reducida. Esa movilidad ha ido mejorando con el tiempo, gracias al esfuerzo de la familia y a la voluntad de Suso. No ha sido por el Sergas. El jefe de la unidad de lesionados medulares, que también es responsable de la unidad de rehabilitación del Hospital de Cee, que es la que le corresponde, no lo ha permitido por no verlo posible. La familia, no obstante, montó un pequeño gimnasio en casa. Muy doméstico, pesas, poleas, artificios para mover las manos... Y Suso fue pasando de la nada a algo: ya come, mueve algo su silla de ruedas, se afeita. Pero sin su madre, Amelia, y su familia, no es nadie. Ella dice que, si con lo que han hecho, sin saber nada, han logrado estos éxitos, que el médico llama habilidades, ¿qué no podrán hacer los especialistas? Reclaman un profesional cualificado que les diga si puede mejorar más y cómo. No pueden pagar asistencia privada. Ya vendieron su piso para mudarse a una casa. Escribieron al Valedor, a Fraga, hablaron con la conselleira de Sanidade. Desde enero esperan una respuesta que no llega. Siempre se han encontrado con el muro del dictamen inapelabl e de su médico Más duro, parece, que una vida sobre ruedas.