Ha colocado a Galicia en lo más alto del podio; tiene la cabeza en Pekín, y dice que su éxito es producto del trabajo de muchos
17 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Empezó a remar a los doce y no ha parado. Después de participar en tres juegos olímpicos y pensando ya en Pekín 2008, Juan Zunzunegui Guimeráns (Vigo, 1976) se acaba de traer del Mundial celebrado en Eton (Reino Unido) el título de subcampeón del mundo en la categoría skiff peso ligero. -¿Cómo llega uno a la élite del remo desde San Pedro de Sárdoma? Tenemos ahí el río Lagares, pero no es navegable... -[Sonríe] Mis padres me metieron en el Liceo, más que nada para que hiciera algo. Empecé con un grupo de gente que se lo tomaba en serio, cada vez me gustó más y empecé a meterle horas. -¿Hasta que edad aguanta bien uno en esto? -Bien... hasta los 36. -¿Y después de los 36? Me consta que su abuela le insiste mucho en que hay que pensar en el futuro. Nos lo decía antes de empezar la entrevista. -Me lo dicen también mis padres. En este deporte no te puedes retirar y vivir el resto de la vida con lo que has ganado. A veces intento hacer otras cosas, estudiar algo, pero reconozco que, en los últimos meses, sólo he pensado en remar. -¿Dónde se ve una vez que cuelgue los remos? -Si fuese algo relacionado con el deporte, estaría bien. Pero ya te digo, ahora sólo pienso en remar. Después ya veremos. -¿Qué le pasa a uno por la cabeza cuando está en plena competición, con el de al lado pisándole los talones? -Este año, en la primera parte de la regata iba pensando en cuestiones técnicas: la postura, cómo tienes que remar... En la segunda parte empiezas a tantear a la gente, a aguantarles la presión, a buscar el momento de debilidad para atacar tú... esas cosas. -Uno que rema solo, seguro que habla solo... -Y entrenando también. Yo acabo hablando solo o con el barco, con los remos. -¿En este terreno hay muchas zancadillas? -No, suele haber compañerismo. Además, si haces un bote de equipo y no eres un poco compañero, las cosas no funcionan. -El remo en Galicia todavía está muy lejos de ser un deporte de masas. Quizás por los medios de comunicación tenemos parte de culpa. -Yo tengo asumido lo que es el remo y lo que son el fútbol o el baloncesto. Y el remo no vende. Pero también creo que puede ser culpa nuestra y de la propia federación, por no hacer que la gente se interesen más. -¿Lo paran mucho por la calle? -Más fuera que en Vigo. En San Sebastián o en Cantabria, donde se vive más el remo, es diferente, ahí sí que te conocen. En Astillero tuve que estar quince minutos haciéndome fotos con los chavales. -En el país vasco igual creen que Zunzunegui es del mismo Bilbao, y no, ¡es de San Pedro! -Saben de donde soy. Pero ven las regatas, las siguen. -Algún gen vasco sí que tiene, aunque sea lejano... -Pero no hay que ser vasco para remar, hay muchos gallegos haciéndolo. -Deportista de élite, pero cuando llega a Sárdoma, para los de casa sigue siendo Juanito, el de siempre. -Procuro serlo. Creo que en deportes como el fútbol ganar mucho dinero siendo muy joven es lo que hace perder el norte a la gente. -Su élite es más modesta, económicamente hablando... -Ganamos para vivir y para seguir remando, poco más. -Aparte del equipo, el otro equipo, la familia, es fundamental... -Desde luego, aquí aporta todo el mundo, mis padres y mi hermana cuando van a las regatas, mis abuelas Lita y Fita... Mi abuela Fita [90 años] es la que me hace la comida de dieta, muy específica. Esas pequeñas cosas son las que, al final, te pueden dar esos segundos para conseguir una medalla. Si fallase algo de eso, quedaría séptimo y no estaríamos hablando ahora. -Su abuelo Pedro Zunzunegui era un hombre que siempre daba buenos consejos. ¿Se aplica alguno? -[Sonríe] Me quedó grabado aquello que decía muchas veces: que el sentido común es el menos común de los sentidos. Y eso no falla.