Una broma al cruzarse de camino al trabajo es una de las hipótesis del accidente Además de los fallecidos, de 21 y 22 años, el acompañante de uno de ellos resultó herido.
15 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?ran las 7.30 horas. David Crespo circulaba en su Hyundai Accent por la carretera N-120 en dirección a su trabajo en Ponferrada. A esa misma hora y por la misma vía, Isber Bayolo conducía su Ford Focus recién comprado en la dirección opuesta, hacia la bodega de Petín en la que trabaja. Al cruzarse a la altura de la entrada oeste de O Barco de Valdeorras chocaron con sus vehículos. Ambos perecieron. David Crespo tenía 21 años y residía en Petín. Isber Bayolo tenía 22 y, aunque vivía en O Barco, su familia tenía una vivienda en esa misma villa y él mismo trabajaba para una bodega de la localidad. Ambos eran amigos, una circunstancia que ha convertido el suceso en una tragedia todavía mayor. El primero de ellos pereció en el acto. Isber Bayolo aún vivía cuando fue rescatado del vehículo y fue trasladado en estado muy grave al Hospital Cristal Piñor, de Ourense, donde entró a las 13.48 horas, aunque falleció al poco tiempo. Acompañando a David Crespo en el Hyundai Accent iba Mario dos Ríos, vecino de A Rúa, de 21 años y que trabajaba en Ponferrada con la víctima mortal. Fue trasladado al Hospital Comarcal Valdeorras, milagrosamente sólo con algunas contusiones. La previsión ayer era que esta misma mañana sería dado de alta, tras pasar las 24 horas en observación que marca el protocolo para estos casos. Causas La colisión frontal entre ambos vehículos ocurrió en un lugar con buena visibilidad y no había marcas de frenado en la vía. Los agentes de la Guardia Civil desplazados al lugar no se explicaban qué podría haber causado el accidente. Los vecinos de los fallecidos y del herido manejaban ayer la hipótesis de que uno de ellos, al reconocer al otro, pretendiese gastar una broma a su amigo invadiendo levemente su carril. El asfalto mojado habría impedido al conductor reincorporarse a su lugar y habría provocado el impacto mortal. Un despiste provocado por el sueño es otra de las posibilidades que manejan los vecinos de los accidentados, consternados por el suceso, como toda la población de la pequeña localidad.