La Xunta desconoce el origen de los vertidos en Corcubión

La Voz LA VOZ | CARBALLO

GALICIA

J. M. TRILLO

Los bancos marisqueros han estado cerrados seis veces desde finales del 2002 Medio Ambiente mantiene los análisis y la comisión de seguimiento, pero no ofrece datos

10 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

La contaminación por hidrocarburos en la ría de Corcubión sigue siendo uno de los mayores misterios de la costa gallega. Tres años y medio después de comenzar los cierres cíclicos de los bancos marisqueros de los municipios de Cee y Corcubión, el origen de los vertidos aún se desconoce. O, si se conoce, no se hace público. Al menos, Medio Ambiente no lo ha hecho todavía, pese a los constantes análisis y a la puesta en marcha de una comisión de seguimiento. Nuria Casais, presidenta de la asociación de mariscadoras, se muestra, además de cansada y enfadada, un tanto escéptica: «Eu penso que saber si que o saben, pero a nós non nolo din. As análises seguen aí, e nós a esperar». Las esperas ya son muchas. Desde diciembre del año 2002, la ría ha estado cerrada seis veces durante diferentes períodos. La primera fue debida al vertido del Prestige , cuando cerró hasta octubre del 2003. La segunda, de diciembre de ese año hasta agosto del 2004. Hidrocarburos El Centro de Control do Medio Mariño dejó claro que los cierres de la ría eran por hidrocarburos, pero también señaló que no se conocían las causas, y que se abrían líneas de investigación diversas. La ría no es muy grande, y los perfiles e historia son bien conocidos. Los técnicos establecieron varias hipótesis en estos tiempos: Ferroatlántica; el astillero ahora cerrado; vertidos del canal o del río Brens; la escoria acumulada para construir el conocido como Recheo; el tráfico portuario, del que se benefician especialmente Ferroatlántica y una empresa caolinera; la depuradora y hasta los restos del Prestige . Algunas, como la de la depuradora o la de los astilleros, se descartaron por la empresa que gestionaba este servicio. Los análisis parecen eliminar como causa de los vertidos el río Brens y el canal de Cee. Ferroatlántica siempre pareció la principal responsable, pero no hay pruebas directas, o no se han hecho públicas. Además, la empresa de ferroaleaciones tomó medidas protectoras en sus instalaciones. Es, en fin, un caso único en Galicia. Las mariscadoras ya se han acostumbrado a utilizar términos como «benzopireno», o «cromatografía líquida de alta eficacia», para referirse a la contaminación de los bivalvos, que siempre, cuando la hay, detectan los análisis quincenales de Pesca. El último cierre por esta circunstancia ocurrió el pasado 15 de junio, y sólo afectó al arenal de Corcubión. El 4 de julio se reabrió. Las analíticas, por suerte, son cada vez mejores: si al principio superaban en cuatro veces los niveles permitidos, las últimas rozaban el límite establecido. A lo que no se han acostumbrado las mariscadoras es al paro, a los bajos ingresos y a la falta de soluciones y ayudas. Las cuotas sociales no se las abona nadie. En el 2006 trabajaron 16 días; en el 2004, 24, y el año pasado, 25. Este año parece que irán algo mejor, pero no mucho más. El mes pasado sólo mariscaron cuatro jornadas. Han hablado con cuantas autoridades o entidades les ha sido posible y les han recibido alcaldes, diputados, altos cargos de la Xunta, el Valedor do Pobo, Adega... Hasta intercedió Greenpeace, reclamando que se limpie la ría de tóxicos. «Iso é o que fai falta -señala la presidenta de las mariscadoras, un colectivo en el que sólo hay un varón- o saneamento integral e a rexeneración». No tienen ayudas de Pesca, no están previstas para casos como estos. Han cobrado los 120.000 euros que Ferroatlántica aportó a la Fundación Arao, pero se los dieron con condiciones: emplearon el tiempo en limpiar la ría de supuestos agentes contaminantes, como bolas de fuel, irisaciones o semejantes. Algo pintoresco, peinando la arena en busca de hidrocarburos y no de berberecho o navaja. Llenaron con esos restos contaminantes un bidón. De ello hace un año y el recipiente todavía permanece en la playa. No están solas en la lucha. Los buzos-mariscadores de la zona también interpusieron una denuncia para conocer el origen de la contaminación.