Riesgo nuclear colindante

La Voz

GALICIA

COMO miles de personas, he visto al alcalde de Peque (Zamora) en televisión. El suyo ha sido un salto efímero a la fama. Es cabrero y el pueblo zamorano sobre el que rige no llega a los trescientos vecinos, la mayoría ancianos. El alcalde justifica su oferta para albergar un almacén de residuos radiactivos en la certeza de que a su pueblo le quedan de vida los años que vivan sus pocos habitantes. La renovación generacional es nula. No en vano, el triángulo que forman Zamora, Ourense y Lugo es el área de mayor despoblación de Europa. El alcalde sueña con una lluvia de millones nucleares para revitalizar el pueblo, pero a los gallegos nos irá mejor si el proyecto del vecino zamorano se esnafra. No necesitamos riesgo nuclear colindante, basta con el dióxido de azufre de las térmicas. El mismo que ahora tiene atemorizada a China, porque en la mitad de sus ciudades cae la lluvia ácida.