Investiga si violó a la pequeña cotejando los resultados con el semen hallado en la cama La pesquisa policial intenta determinar si hubo agresión sexual previa a la muerte, ocurrida en el 2005.
14 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Iván Naveiras Díaz, el presunto autor de la muerte de la niña Natalia Andrea Zapata, en el verano del 2005 en Narón, fue trasladado ayer desde la prisión de Mansilla de las Mulas hasta los juzgados de Ferrol. Su comparecencia ante el juez instructor fue ordenada para que el forense les extrajese muestras de mucosa bucal para así practicarle la prueba de ADN. Recientes investigaciones de laboratorio del Cuerpo Nacional de Policía han determinado que unas manchas que había en el colchón de la cama donde dormía habitualmente la pequeña, en el piso que compartían Iván y su madre, son mezcla de sangre de la víctima y de semen. Con la prueba de ayer se confrontarán los resultados para establecer si el semen es de Iván. En prisión se encuentra también la madre de la niña, la colombiana Paola Andrea Vélez Benítez, como sospechosa de conocer los malos tratos inferidos a su hija y no haberlos denunciado. Con estos últimos datos la pesquisa vuelve al punto de partida, pues tras las primeras investigaciones forenses se habló de muerte violenta y también de una posible penetración anal. La niña, de poco más de dos años, llegó al centro de salud de Narón, la tarde del 18 de junio del 2005, con desgarro anal, según dijo entonces la médica que la atendió. La pequeña prácticamente entró en fase agónica en aquel momento y nada pudieron hacer por salvarla. Tenía roto el intestino y el informe de la autopsia indica también más de veinte lesiones por traumatismos del día y de períodos anteriores. La niña había estado al cuidado de Iván mientras Paola iba a trabajar. La tesis de la violación perdió peso con otras pruebas, pero ahora se vuelve sobre ella. El abogado de la defensa sostiene que la cama en la que se encontró semen era la habitual de Iván cuando éste vivía con sus padres de muchacho porque se trataba del mismo piso. «Cualquier cama de un joven como él tiene ese tipo de restos», subraya.