Un procesado por matar a su mujer y herir a su bebé dice que tiene amnesia

Marta Vázquez Fernández
Marta Vázquez OURENSE

GALICIA

Fiscal y acusación particular piden condenas de entre 25 y 35 años para un vecino de Ourense El hombre provocó una explosión de gas en la vivienda y después se tiró por el balcón

28 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?na puñalada en el corazón acabó, en la noche del 25 al 26 de diciembre del 2004, con la vida de Rosa María Pinto, de 31 años. En ese momento tan sólo se encontraban en la vivienda del tercer piso de la calle Alejandro Pedrosa de la capital ourensana el compañero sentimental de Rosa María, José Antonio González Iglesias, de 41 años cuando sucedieron los hechos, y el hijo de ambos, un bebé de diez meses. Cuando los policías entraron en el piso, hacia las tres de la madrugada, tuvieron que echar la puerta abajo, porque ésta se encontraba cerrada por dentro, incluso con algún cerrojo. Allí, en la cocina, hallaron bajo un edredón el cadáver de Rosa María y, sobre él, totalmente manchado de sangre, el bebé, que estaba herido en el abdomen. Minutos antes, los agentes habían respondido a la llamada de unos vecinos del edificio, que aseguraron haber oído una explosión e incluso vieron a un hombre caer en su patio. Se trataba del compañero de Rosa María, que pudo salvarse a pesar de precipitarse desde varios metros de altura tras haber provocado, presuntamente, una explosión en la vivienda. Lo que no pudo evitar José Antonio González fue convertirse en el único sospechoso de un crimen que ayer llegó a juicio y por el que podría ser condenado a penas de entre 25 y 35 años, reclamadas por el fiscal y la acusación particular. Custodiado por dos agentes de la Guardia Civil y con muletas, el imputado acudió a la sala de vistas de la Audiencia Provincial y no tuvo reparo en contestar a las preguntas que le realizaron las partes. Eso sí, poco pudo aclarar sobre lo que sucedió en su vivienda la noche de autos puesto que se cansó se repetir que sólo recuerda haberse acostado junto su hijo a las nueve de la noche tras tomarse dos comprimidos de un ansiolítico. Nada acerca de la muerte de su compañera, las heridas del bebé, la explosión o incluso su caída desde el balcón de la cocina. Eso sí, recordaba perfectamente lo que había hecho esa tarde y que su mujer había discutido con él porque éste no le había comprado cocaína. González Iglesias aseguró que la dependencia de las drogas de ella lo obligaba a él -que también las tomaba- a hacerse siempre cargo del hijo y de las tareas del hogar. También dijo que nunca discutían, lo que contrastó con el testimonio de varios vecinos, que recordaban oír peleas entre la pareja. Sin testigos A pesar de la falta de testigos presenciales, el fiscal y la acusación particular basaron sus cargos por homicidio y asesinato, respectivamente, en la inspección y las pruebas forenses, que determinaron que la herida de la mujer le causó la muerte de forma inmediata. Además, se pudo saber que en la misma cocina en la que apareció su cuerpo se encontró un cuchillo con sangre del acusado. El fiscal cree que, tras acuchillar en el corazón a su mujer y herir en el abdomen al bebé, José Antonio limpió la sangre y se hizo varios cortes. También apareció una bombona manipulada y papeles quemados con los que se pudo provocar una explosión de gas en un dormitorio. Tanto el bebé como el acusado tenían quemaduras de esa explosión, este último en cara y manos.