«En el fútbol hay mucho impresentable»

Nacho Mirás Fole | nacho.miras@lavoz.es

GALICIA

Lleva cinco temporadas cortando el bacalao en el equipo granate y no le va mal; ahora, la meta es la Segunda División

28 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

El equipo de la capital del Lérez está en un momento dulce. Saturnino Mirón Gutiérrez (Colombres-Ribadedeva, Oviedo, 1952) encabeza la directiva de un club que va a por todas. Igual ya no está tan lejos otro Hai que roelo como aquel de los años sesenta, cuando el equipo se codeó con la élite del fútbol español. -No se quejará, les va saliendo todo a pedir de boca. ¿La receta? -Trabajar y trabajar con humildad, no creerse nada porque, entonces, la realidad te devuelve a tu sitio. -¿Por qué casi todos los presidentes de clubes de fútbol tienen intereses en ladrillos? ¿Dónde está la conexión entre el balón y el hormigón? -Los clubes necesitan gente emprendedora y que tire del carro. En este sentido, no sé lo que hacen otros, yo soy una persona amante del deporte y ahora estoy en el fútbol, pero también en el ciclismo, estuve en las piraguas... Y qué mejor que poder llevar al equipo de tu ciudad a lo más alto. Ahora mismo, la prioridad es subir el Pontevedra a Segunda, que es un sitio donde se merece estar por ciudad, por afición... -Entonces será en Primera... -Sí, ya, pero vamos a pensar los pasos poquito a poco, consolidarlo en Segunda y, en tres cuatro años, tratar de dar el salto a Primera. Pero antes hay que salir de la Segunda B, que es un pozo muy difícil. -Hay quien lo critica porque hay mucha plantilla extranjera y poca de Pontevedra. Luciano, que es de Mos, alguno más... -Tenemos a Luciano, a Iván, a Fran... y trescientos chavales con los que estamos trabajando, a ver si sale alguno para arriba. Cuando yo llegué a este club no había prácticamente cantera, y eso es un trabajo de muchos años. No por el hecho de ser de Pontevedra un chico tiene que jugar en el primer equipo. Al final, lo que le importa a la afición es que el club gane. -Ha tachado de «sospechosos» algunos arbitrajes al Pontevedra... -En el arbitraje hay muy buenos profesionales, pero en esta liga hubo cuatro partidos que fueron de escándalo, y así lo denuncié. -¿Y qué intereses espurios pueden llevar a alguien a pitar contra un equipo? -Para mí es inexplicable, estoy convencido de que no existe corrupción en el arbitraje. ¡Pero mantengo que hubo cuatro arbitrajes sospechosos! -¿Tiene algún clavo que le duela de todos estos años? -El descenso del año pasado, cuando estábamos en Segunda fue un golpe muy fuerte bajar a Segunda B por tres puntos, por un partido. Llevas el golpe, te levantas, y otra vez para arriba. -¿Qué le quita más el sueño, el balón o el hormigón? -Esta vivencia del fútbol es un puro sentimiento, hay muchísimas personas pendientes de tu actuación. En la empresa, te mueves por economía, por resultados. En el fútbol, los resultados económicos son importantes, pero en un segundo plano. -¿Y en qué faceta hay que ser más tiburón? No me malinterprete... -Hay que tener más cuidado en el fútbol porque te la pueden dar por todos lados, te pueden vender la catedral de Burgos. -¿Se la han vendido? -No, pero a punto estuvieron. -Pero ustedes son maestros en reventas. Le cambian la fachada y dicen que es la catedral de Santiago... -No es tan fácil. Lo que sí te puedo decir es que en el fútbol hay mucho impresentable. Es un mundo en el que la formalidad no abunda. Eso es lo que habría que limpiar. -Tiene usted fama de «festeiro», de que le gusta divertirse... -Mucho. -¿Y eso de que hace fiestas de inauguración de los pisos que entrega? Conozco un caso en Sanxenxo... -[Se ríe] Me gusta que la gente que esté conmigo se divierta. La vida es un suspiro y hay que tratar de pasarlo lo mejor posible, sin hacerle daño a nadie. -¿Le queda tiempo para la vida familiar? -Para mí es lo más importante. Estoy casado, tengo dos hijas y para ellas soy el más alto, el más guapo, el más rubio, el de los ojos azules... el mejor. -A esa afición sí que no se le puede fallar... -Si le fallo a la familia sería un desalmado. Es lo más importante y, a partir de ahí, viene todo lo demás. -¿Volverán los tiempos del «Hai que roelo»? -Hay que salir primero del pozo de la Segunda B, pero no tenemos meta.